Crítica de Teatro

Didi y Gogo en el Siglo de Oro

rinconete y cortadillo

Festival de Teatro. Teatro Echegaray. Fecha: 8 de enero Compañía: Sexpeare. Texto: Alberto Conejero, a partir de la novela de Cervantes. Dirección: Salva Bolta. Reparto: Santiago Molero y Rulo Pardo. Aforo: Lleno.

Ha creado Alberto Conejero un juguete divertido y ameno, lleno de botones que pulsar y reclamos con los que sorprenderse, en este artefacto que cruza los caminos cervantinos (Rinconete y Cortadillo quieren ajustar cuentas por lo que Cervantes escribió sobre ellos) y beckettianos (ambos esperan la improbable audiencia del rey al que elevar sus quejas) con pasmoso acierto y equilibrio. Lo mejor del invento es su frescura, la manera clara como el agua en la que bebe de sus fuentes sin parecerse ni de lejos a cualquier remedo intelectual (el público ayer en el estreno era mayoritariamente adolescente y disfrutó de lo lindo). Los mejores pasajes vienen de la mano de la aproximación más feroz al Siglo de Oro, con la cachiporra cruda a la actualidad (genial el recurso de la marioneta), la barroca mescolanza de intenciones elevadas y cosas chuscas y la coreografía desvergonzada. Tal vez la criatura pierde algo de brillo cuando más conscientemente se parece a Godot, o a la tragedia unamuniana del personaje; pero todo queda en su justa medida merced a un final agónico, poético y hermoso. La dirección de actores es prodigiosa, afilada y precisa a la hora de sacar punta a las posibilidades excitantes del texto. Y el reparto está de categoría, siempre ajustado y en su sitio, limpio y eficaz, sin perder su apariencia de ñaque con excesos. Todo en este Rinconete y Cortadillo exhala teatro, juego, duelo y comedia. Argumentos de sobra para sentirse parte de la fiesta.

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