Diego Rivera estrena en el Mupam su tránsito de la Academia a la Vanguardia

  • Unicaja y Ayuntamiento inauguraron ayer una exposición con una treintena de óleos y dibujos del mexicano, una selección inédita de piezas de diferentes colecciones que profundizan en su investigación en el cubismo

Diego Rivera debe buena parte de sus pinceles cubistas a los maestros españoles. Conocido mundialmente por su pintura mural, fue en Europa donde residió casi catorce años, entre 1907 y 1921, lo que equivale a un tercio de toda su carrera artística. En Madrid perfeccionó sus estudios con Eduardo Chicharro y "profundizó, sobre toso en el análisis de El Greco. De hecho llega al cubismo a través de ese estudio", explicó ayer Luis Martín Lozano, comisario (junto a Julio Niebla) de la exposición Diego Rivera, cubista. De la Academia a la Vanguardia. 1907-1921 inaugurada ayer en el Museo de Patrimonio Municipal de Málaga (Mupam) y que podrá visitarse hasta el 28 de agosto.

La muestra, que tras su paso por Málaga viajará a Sevilla, ofrece una oportunidad única de disfrutar de una treintena de cuadros y dibujos, algunos de ellos inéditos del maestro mexicano en su acercamiento a las vanguardias y al cubismo. Procedentes de diversas colecciones particulares y de una decena de museos y colecciones americanos y europeos, las piezas abordan técnicas como acuarela o lápiz grafito sobre papel, y óleo sobre distintos soportes como tela, madera o corcho, entre otras. La temática abarca desde paisajes y bodegones hasta retratos y escenas costumbristas.

"No es sólo una exposición para llenar el calendario o atraer turistas, sino que aporta a la Historia del Arte un mayor entendimiento de las vanguardias internacionales", advirtió el comisario.

En 1909 Diego Rivera llega a París "cargado de inquietudes de prevanguardia" y de 1912 a 1916 profundiza en el estudio del cubismo y hasta pintar "de 200 a 250 obras", detalló Martín Lozano. Como recordó el comisario y profesor, su manera de abordar ese movimiento artístico se sustenta en tres pilares, "las teorías del color, el movimiento y en la percepción de lo que él llamaba la cuarta dimensión espacial, la inclusión del espectador".

Después de un breve viaje a México, en 1910, Rivera se instaló en París. A partir de ese momento, se dejó influir libremente por las corrientes de vanguardia que descubrió en Europa. En el barrio de Montparnasse, donde también vivían Picasso, Braque y Modigliani, así como varios de los integrantes del movimiento futurista italiano, investigó las posibilidades creativas del cubo-futurismo. Refugiado en España durante la Primera Guerra Mundial, presentó el cubismo al público español.

Antes de que Rivera regresara a México en 1921 para pintar su primer mural, sus obras en esta etapa europea muestran un variado itinerario estilístico. En este sentido, Diego Rivera asimiló las tendencias artísticas de principios del siglo XX, desde el impresionismo al postimpresionismo, y de Paul Cézanne a Auguste Renoir o a Jean Auguste Dominique Ingres, hasta los neoclasicismos de vanguardia, con una etapa muy fructífera en relación con el cubismo. De esta etapa procede una obra poco vista por el público en general, que ha sido objeto de mayor estudio en las últimas décadas y que ahora se podrá visitar en Málaga.

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