Crítica de Cine

Disney triunfa al revisitar su clásico de 1967

el libro de la selva

Aventuras, EE UU, 2016, 105 min. Dirección: Jon Favreau. Guión: Justin Marks. Fotografía: Bill Pope. Música: John Debney. Intérpretes: Neel Sethi y las voces en la versión original de Bill Murray, Ben Kingsley, Idris Elba, Lupita Nyong'o, Scarlett Johansson, Giancarlo Esposito, Christopher Walken. Cines: Málaga Nostrum, Vialia, Rosaleda, Plaza Mayor, La Verónica, Pixel, Alfil, Miramar, La Cañada, Goya, Rincón de la Victoria, Ronda, El Ingenio.

Solo durante la era del cine mudo -entre 1910 y 1923- se hicieron 23 adaptaciones de novelas de Rudyard Kipling (1865-1936), el gran escritor inglés que los imbéciles despreciaron por colonialista y al que la historia ha puesto en el sitio de honor que le corresponde. El público, tantas veces más sabio -por más desprejuiciado- que los críticos, siempre lo amó. Y porque el público lo amaba el cine, desde sus inicios, adaptó sus novelas y cuentos o se inspiró en sus poemas para crear películas muchas veces admirables que se hincaron en la memoria de los espectadores como un hermoso recuerdo. Entre las mejores, Capitanes intrépidos (1937), Gunga Din (1939), En tinieblas (1939), Kim de la India (1950), Tres soldados (1951) o El hombre que pudo reinar (1975). Y naturalmente El libro de la selva -publicada por Kipling en 1894- que, entre otras muchas versiones cinematográficas y televisivas, tuvo dos de referencia: la de Zoltan Korda en 1942 (interpretada por la primera estrella india internacional, el niño Sabú) y la de Disney en 1967, última producción que Walt (fallecido pocos meses antes de su estreno) supervisó personalmente y el mayor éxito del estudio junto a Blancanieves y Mary Poppins. Tras ella vino un momento de declive del que se recuperó en 1989 con La sirenita y las posteriores y triunfales La bella y la bestia, Aladino y El rey león. Y así hasta hoy, en la segunda edad de oro del estudio del que esta nueva versión de El libro de la selva es buena muestra.

En ella la Disney vuelve, más que al libro de Kipling, a la versión animada de 1967 para crear una versión también animada, porque el único ser real es el pequeño intérprete de Mowgli, pero que gracias a las nuevas técnicas (live action) dota a los animales parlantes de una asombrosa sensación de realidad y vida. La integración de lo virtual en lo real es perfecta. Unos animales aterran, otros fascinan y muchos divierten -no solo el vividor oso Baloo, sino los pequeños animalillos majaretas que le acompañan- convirtiéndose todos con fantástica naturalidad en seres parlantes. El irregular director John Favreau (Elf, Iron Man, Chef) ha logrado su mejor película gracias al apoyo de las divisiones acorazadas de la Disney.

Un acierto que se agradece es mantener en una buena y muy natural versión la canción del oso Baloo Busca lo más vital, estupenda composición de los hermanos Richard y Robert Sherman que también escribieron para Disney las canciones de Mary Poppins, Los aristogatos, Merlín el encantador y La bruja novata. En cambio se cargan Quiero ser como tú al cambiar su aire jazzístico -un extraordinario Louis Prima en la versión animada- por un tono siniestro timburtoniano. Es un hallazgo convertir al Rey Louie en una versión simiesca del Kurtz de El corazón de las tinieblas, pero al hacerlo debieron haber prescindido de la canción. Floja la partitura de John Debney, en exceso rutinaria para una película tan brillante. Hubiera sido un detalle recuperar la fantástica música que escribió en 1942 Miklos Rózsa para la versión de Korda y tuvo tal éxito que fue la primera banda sonora editada discográficamente. Pero en fin, son detalles que no enturbian esta extraordinaria, espectacular, emocionante y divertida película.

La versión original se beneficia de las grandes voces de Bill Murray como el oso Baloo, Ben Kingsley como la pantera Bagheera, Scarlett Johanson como la serpiente Kaa, Christopher Walken (muy bien elegido para el nuevo tono oscuro de este personaje) como el Rey Louie, Idris Elba como el tigre Shere Kahn y Lupita Nyong'o como la loba Raksha. El pequeño Neel Sheti, único humano de la película, es un buen Mowgli.

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