Cine Mirada a un icono reconocido en su tierra

Doctor Banderas

  • El actor malagueño recibe hoy la máxima distinción de la UMA y anuncia que volverá a rodar con Almodóvar

El mundo del cine es raro. Lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Especialmente para un actor, cuya edad termina constituyendo un elemento en contra, y cada vez antes. Por eso el caso de Antonio Banderas es único. Otros han ganado el Oscar, pero él abrió todas las puertas. Desde que el malagueño se pusiera a la altura de Tom Hanks en Philadelphia (1993), Hollywood se ha venido arrimando a esta orilla del charco para dejar de ser aquella meca ignota reservada únicamente a los dioses. Un crítico dijo una vez que los Oscars de Banderas habrían llegado ya hace algunos años si Francis Ford Coppola se hubiera fijado en él para El Padrino III, y no en Andy García. Hoy, algunos años después, este vaticinio resulta improbable, no porque el acto no lo haya merecido sino porque la lógica de la industria cinematográfica ha sido otra. Su papel en esta historia, de cualquier forma, ha sido otro: el de vértice, el de bisagra, el de puente. Si animadores, figurinistas y técnicos españoles ya triunfaban en Hollywood desde hacía tiempo, él logró que ocurriera lo mismo con los actores. Demostró que se podía. Hoy, la Universidad de Málaga (UMA) reconoce este arrojo con la imposición al intérprete y director del doctorado honoris causa, lo que viene a reforzar el nada debilitado vínculo de Banderas con su ciudad.

Precisamente, el malagueño anunció ayer lo que se venía esperando y rumoreando en los mentideros: nada menos que un nuevo rodaje con Pedro Almodóvar, 21 años después de Átame, su último trabajo en común. Banderas explicó que la película "será tan dura y provocadora como a lo que Almodóvar tenía acostumbrado al espectador en su primera etapa", y que, al volver a verse recientemente, ambos habían tenido la sensación "de que no había pasado tanto tiempo". Sin embargo, la posición en la que los dos abrazan el reencuentro es muy diferente: Almodóvar es un director admirado en Hollywood, oscarizado y reconocido como influencia por los más variopintos motores de la taquilla. Banderas es un actor que afronta una nueva etapa tras haber sido convocado por Woody Allen, que se prepara para volver a Broadway (donde ya cosechó un importante éxito con Nine, episodio vital de luminosa felicidad que le movió a plantearse el traslado a Nueva York, decisión aún no consumada) con Zorba y que deja volar su intuición para los próximos relevos a través de la productora Green Moon. Mientras, prepara el campo para rodar su tercera película como director tras Locos en Alabama y El camino de los ingleses, Boabdil, de nuevo con guión de Antonio Soler. Tocando todos los palos, el mejor modelo del latin lover labra hoy su independencia en un medio que conoce al dedillo como un europeo sin complejos. Eso es auténtica sabiduría. Con birrete y todo.

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