Echanove y Galiana devuelven a Málaga las 'Conversaciones con mamá'

  • La obra de Santiago Carlos Oves se representa en el Teatro Alameda desde el próximo viernes y hasta el domingo

La oportunidad de ver sobre las tablas a María Galiana y Juan Echanove adquiere de inmediato rango de ocasión televisiva, pero Conversaciones con mamá es mucho más. La obra del argentino Santiago Carlos Oves ya se representó hace justo ahora un año en el Teatro Cervantes (donde contó sus funciones por llenos), dentro del Festival de Teatro, y regresa a Málaga con tres nuevas sesiones a partir del próximo viernes 6 y hasta el domingo 8 en el Teatro Alameda. El mismo Echanove dirige el montaje, con versión del texto del dramaturgo Jordi Galcerán y la misma fórmula que ha permitido a la producción llevar más de un año en la escena española. La obra de Santiago Carlos Oves, que él mismo llevó al cine (en una muy celebrada película protagonizada por Eduardo Blanco y China Zorrilla), tiene tanto de comedia de situación como de drama familiar y transita por varios territorios entrañables para abordar circunstancias bien reconocibles del presente que, precisamente, la versión de Galcerán subraya para el espectador español.

Los protagonistas de la obra son una madre de 82 años que vive sola y su hijo de 50. Los dos viven existencias muy diferentes: él es un hombre ocupado, preso de un matrimonio infeliz y con agrias responsabilidades respecto a su suegra, y ella se las arregla sola y su mayor preocupación, además del bienestar de los suyos, es la de sobrellevar la vejez con dignidad. Conversaciones con mamá recrea una visita que el hijo, Jaime, hace a su madre. Una visita que tiene un sentido especial: Jaime ha sido despedido de su trabajo y necesita dinero. Semejante contratiempo convierte el encuentro en un duelo con alegatos confesionales. Argumentos, en cualquier caso, para el mejor teatro de repertorio.

En declaraciones a este periódico, María Galiana señaló que la versión teatral de Jordi Galcerán "es verdaderamente extraordinaria, porque ha conseguido darle un giro muy bonito al guión original y consigue llegar al público. La verdad es que está funcionando muy bien". Más allá de los evidentes guiños a la crisis que deja a no pocos profesionales de nuevo en manos de sus progenitores, la actriz apunta que Conversaciones con mamá "se extiende más allá de las relaciones entre madre e hijo. Ofrece dos maneras de entender la vida, la de alguien acostumbrado a la sociedad de consumo y la de la madre que aprecia las pequeñas cosas, que ha sacado adelante a todos con mucho esfuerzo. Y el público se identifica con ellos. En el escenario se nota enseguida cuándo se produce una corriente de entedimiento entre el público y nosotros".

El dúo que conforma el reparto se encuentra permanentemente en escena, y María Galiana admite el desgaste físico y mental del reto, más aún después de un año de funciones por toda España: "Es durito, es durito. Sólo hay un momento en la obra, de poco más de un minuto, en el que Juan hace un monólogo y yo salgo de escena, pero no me da tiempo a nada, me cambio sin ir al camerino. En ocasiones me tomaría un buchito de agua en esos momentos, pero es que no me da tiempo". No obstante, Galiana se muestra agradecida a uno de los proyectos teatrales que más continuidad han tenido para ella en los escenarios. Y, de cara a futuros trabajos, no duda en apuntar qué personaje le gustaría interpretar: "Yo, cuando me veo así, como soy, no me puedo creer que aún no haya interpretad a Isabel II, la verdad. Es un gran personaje". No está mal, desde luego para una profesora de Historia.

Después de Conversaciones con mamá, el Teatro Alameda presenta en su cartelera otra repesca del Festival de Teatro: Las preciosas ridículas, de Molière, en un montaje de la compañía malagueña En Blanco Teatro que se estrenó hace sólo unos días en el Teatro Echegaray y que podrá verse el próximo día 11. Del 13 al 15 llegará al enclave de la calle Córdoba La vida resuelta, una comedia generacional de Marta Sánchez y David Sánchez Olivas, dirigida por Juan Pedro Campoy y protagonizada por Carlos Santos, Laura Domínguez, Javier Mora, Adriana Torrebejano y Cristina Alcázar. Argumentos de sobra, al fin y al cabo, para no dejar de ir al teatro.

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