Elena Odriozola recibe el Premio Nacional de Ilustración 2015

  • El jurado del galardón destaca la "línea propia y coherente" y el "potencial narrativo" de los trabajos de la artista donostiarra

Elena Odriozola fue galardonada ayer con el Premio Nacional de Ilustración 2015, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, por "su capacidad de renovación siguiendo una línea propia y coherente y por el potencial narrativo de su obra". Este premio, que reconoce el conjunto de la labor realizada por un ilustrador español en el ámbito del libro y de las letras españolas, está dotado con 20.000 euros.

Odriozola (San Sebastián, 1967) estudió arte y decoración y comenzó a trabajar en 1997 como ilustradora. Desde entonces ha ilustrado más de un centenar de libros publicados en España, Francia, Reino Unido, México y Taiwán en castellano, euskera, gallego, catalán, inglés, francés, portugués, chino, japonés, coreano, alemán, italiano, brasileño, holandés, polaco y turco.

En 2005 fue seleccionada para la exposición Ilustrísimos. Panorama de la ilustración infantil y juvenil en España de la Feria del Libro de Bolonia, donde España fue el país invitado, y para la Bienal de Bratislava en 2003, 2013 y 2015.

Como le sucede a casi todos los premiados, Elena Odriozola tampoco se esperaba recibir el galardón. "Era difícil porque hay muchos ilustradores que pueden ganar este premio", confesaba mientras al otro lado del teléfono su móvil no deja de sonar para felicitarla.

Reconocida por su "capacidad de renovación siguiendo una línea propia y coherente y por el potencial narrativo de su obra", como señaló el fallo del jurado, la ilustradora vasca reconoció sentirse "afortunada" dada la precaria situación del sector del libro ilustrado. "Es difícil vivir de esto tal y como van las cosas, y como van los libros. Pero no me voy a quejar", añadió.

Con sus dibujos ya llenando de color las redes sociales, Odriozola afirmó que no tiene cuenta de Twitter, pero se "alegra" de que así suceda. Precisamente es en internet donde la autora de libros como La princesa que bostezaba a todas horas ve una gran ventaja para darse a conocer que ella no vivió en sus inicios. "Cuando empecé no existía internet y para que viera alguien tu trabajo era complicado, pero ahora hay tanto que es más difícil encontrar lo bueno", dijo al respecto.

En este sentido, continuó, en los últimos años se ha vivido un cambio "muy exagerado" en su sector, que ha visto cómo han nacido en muchas ciudades escuelas y facultades de Arte e Ilustración, así como multitud de talleres y cursos para aprender a dibujar. Un fenómeno que ha provocado que España viva en la actualidad un dulce momento, al menos, en cuanto a talentos: "Hay mucho ilustrador, cuando yo empecé no tenía nada que ver", corrobora.

Pero pese a no contar con esta ventaja de la que gozan los nuevos protagonistas de la ilustración, Odriozola tiene una carrera plaga de galardones y reconocimientos, además del recibido ayer. Entre ellos, el Premio Euskadi de Ilustración en 2009 por su trabajo en el libro Aplastamiento de las gotas de Julio Cortázar o el CJ Picture Book Award por su trabajo para la edición de Oda a una estrella de Pablo Neruda.

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