Elespe plantea en el CAC un juego de miniaturas "entre lo físico y lo etéreo"

  • En su primera exposición individual en un centro de arte español, el artista madrileño exhibe en 'Tácitos y sordos' 35 cuadros en pequeño formato concebidos a modo de "diario íntimo del subconsciente"

Para Jerónimo Elespe los cuadros encierran el mismo concepto de "objeto físico" que de imagen. La intimidad de su estudio le invita a reproducir ahora una treintena de piezas -la mayoría de pequeño formato- concebidas a modo de "diario íntimo del subconsciente". Con estas palabras el artista madrileño presentó ayer en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga) Tácitos y sordos, su primera exposición individual en España que resume en 35 obras las contradicciones "entre lo físico y etéreo" inherentes a la creación, sostiene.

Elespe recurre en la mayoría de las piezas a diminutos paneles de aluminio sobre los que desarrollar "más libremente la experimentación" mediante pinceladas que devuelven al espectador una gama de colores grises, negros, blancos, violetas y azules, en los que se intuyen formas, miniaturas (algunas de hasta seis centímetros de alto por cuatro de ancho) y escenas de la vida doméstica del artista, las estancias y los objetos que hay en ellas. "he querido plasmar esa dicotomía que existe entre la vida doméstica y la vida artística", expresó el autor para referirse a imágenes que juegan con las sombras, las penumbras e invitan a quien se detiene ante ellas a "crear su propia narrativa y ritmos", sostuvo Elespe.

Respecto al título de la muestra, Tácitos y sordos -presente en el CAC hasta el 25 de marzo- alude al título de dos de los cuadros de la misma. El propio artista quiso puntualizar al respecto que enfrenta así el significado de tácito "algo callado y silencioso muy difícil de transmitir de manera verbal" una sensación -añadió- compartida "con la pintura y el arte".

Por su parte, el director del CAC Málaga y comisario de la exposición, Fernando Francés, destacó de Jerónimo Elespe su capacidad para situarse en un punto intermedio "entre el impresionismo y el expresionismo" que lo hace singular en su campo. "No hay otro artista en el siglo XXI que trate la pintura como un ejercicio de introspección que le hace ser un tanto anacrónico, con sentimientos del XIX", describió Francés". En su opinión, la obra de Elespe encierra "motivos románticos, sobre todo en el concepto de exageración", puntualizó.

"Mientras que los románticos pensaban que la naturaleza debía ser exaltada en su máxima expresión y lo hacían con formatos exagerados, él hace el proceso en formatos realmente diminutos, y eso no resta un ápice a la validez de la propuesta, sino que la exagera", según el comisario.

Jerónimo Elespe nace en Madrid en 1975 y se forma académicamente en la Universidad de Yale. Ha expuesto en galerías neoyorquinas (Eleven Rivington y John Connely), de Múnich (Von Lintel & Nusser) y españolas (AdHoc en Vigo y Soledad Lorenzo en Madrid) En exposiciones colectivas, destaca su participación en Mass Art en Boston (2009), ArtNews Projects en Berlín (2008) y Visual Arts Museum at School of Visual Arts, en Nueva York (2001). Sus influencias pueden encontrarse en el mundo del arte, concretamente en la pintura (Morandi o Antonello de Messina), en el cine (Ozu), el cómic o la literatura (Poe, Ballard o Salinger).

En Tácitos y sordos el artista propone una equidistancia entre elespacio físico, visible a la percepción humana y el onírico, una forma de emular el encuentro íntimo que se produce entre el creador y el proceso individual de creación. Para Fernando Francés Elespe se convierte así en una suerte de alquimista "que controla todos los trucos de la pintura y llega a ser un poco tramposo. Porque cuando los artistas dominan su arte lo que hacen es engañarnos", sentenció.

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