'En-clave' relacional

La video-instalación El Palo. Espacio público, espacio privado es una propuesta poco usual en la oferta expositiva de la ciudad. Lo es atendiendo a su naturaleza de práctica artística relacional que, justo en función a ella, persigue cuestionar aspectos, tanto de carácter macro como micro, que, quizás sin reparar en ellos, acaecen o de los que somos agentes; son dinámicas informativas, de concienciación y de intercambio comunicacional que requieren y anhelan una implicación y complicidad que nos conviertan en sujetos activos y juiciosos. En este caso, además, que el motivo sea tan cercano y oportuno no deja de acrecentar el sentido que Nicolas Borriaud (definidor del término) encontró en estas prácticas relacionales: el de una utopía de proximidad.

Alonso convierte la sala de exposiciones en un ámbito destinado a la toma de conciencia y reflexión acerca de las relaciones sociales, el entorno, el urbanismo, así como la ilegalidad (o alegalidad) en la que nace este núcleo habitacional y que aún hoy perdura, cuestión que amenaza su continuidad, lo cual es tanto como decir que no sólo desaparecería un enclave urbano tan consolidado como singular, sino que desaparecería un modo especial de ocupar, relacionarse, connotar y simbolizar el espacio. Es éste, el espacio, el concepto medular del proyecto; en concreto su condición liminar (en origen era un núcleo entre el mar y el monte, la pesca y la huerta o lo urbano y lo rural) y de intercambio entre lo público y lo privado, si lo preferimos de des-dintelación, es decir, que lo domestico excede ese marco para ocupar lo público y convertirlo, en cierto modo, en una extensión del hogar tanto como las casas lo son de lo público (abiertas todo el año a nuestra mirada o sacándolas incluso a la calle). Este matiz no deja de ser irónico, ya que éstas ocupan un espacio que no les es propio (legalmente). Aun así, lo que confiere identidad a El Palo es ese 'modus vivendi' al igual que la tipología de sus casas, procesuales y máclicas, a las que se atiende en un fotocollage -no he podido evitar recordar el análisis de los Parejo School en los ochenta respecto a la vivienda áulica de la zona este-.

Quien conozca El Palo comprenderá cuan acertado es afrontar un análisis de su idiosincrasia desde una óptica relacional, ya que el barrio es per se un enclave relacional. La aproximación que se nos brinda a la historia y a su compleja realidad es valiosa gracias a la diversidad de medios (piezas topográficas que requieren de interactuación, fotocollages y vídeos de cariz documental aunque tal vez se abuse de metraje), pero sobre todo a las opiniones que nos son dadas en los audiovisuales, desde un pseudoestudio de campo antropológico y etnográfico con testimonios de paleños a aportaciones de expertos geógrafos. Debido al calado antropológico de la investigación, y aunque esbozadas, no se profundiza en cuestiones políticas y especulativas que pudieran estar aparejadas a una hipotética desaparición de El Palo (las antiguas casas de pescadores); ejemplar sigue siendo la mítica Shapolsky Sociedades inmobiliarias de Manhattan (1971) de Hans Haacke, que denunciaba la depauperación y marginalización programada de barrios en función de la especulación inmobiliaria.

José María Alonso Calero. Rectorado de la Universidad Avda. Cervantes 2, Málaga. Hasta el 18 de febrero.

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