Endorfinas metafísicas

He aquí un nuevo volumen -y van ocho- de la recopilación en cartoné de la revista Eerie, que junto con Creepy y Vampirella formó la tríada de publicaciones de terror de la celebrada editorial Warren. Editada en su inglés original entre 1966 y 1983, Eerie nació para hacerle la competencia a su hermana Creepy, aunque en sus inicios no se diferenció demasiado de esta, ni en autores ni en filosofía: historietas cortas de terror con sardónico twist final.

La cosa comenzó a cambiar con el número 39 (abril de 1972), precisamente incluido en el presente tomo, cuando Eerie acogió en sus páginas el Dax de Esteban Maroto, primero de los numerosos seriales que acabarían invadiendo la cabecera y le darían su sabor distintivo. Por lo demás, y a la espera del revulsivo que supondrá el trabajo editorial de Bill DuBay -que comenzará a dar sus frutos en el próximo volumen de la colección-, tenemos aquí compilados los números 37 a 41, todos de 1972, y todos con el nivel habitual, en la que descuellan el citado Maroto y un soberbio Luis García; en cuanto a los anglosajones, el arte de Mike Ploog brilla por encima de la media, y aunque no exhiba aquí su mejor forma reconozco que le tengo simpatía a Tom Sutton. Entre los guionistas, ya saben, Doug Moench, Steve Skeates, Don McGregor, etc. Y claro está que las excelentes portadas de Enrich, Ken Kelly y Sanjulián, reproducidas a todo color, vuelven a ser la guinda del pastel.

Hablando de DuBay, el guionista Budd Lewis le dedica una sentida introducción, que es un homenaje también al legado de las publicaciones de Warren. En palabras de Lewis: "aquellas historias eran principalmente sobre estimular partes de nuestros cerebros, corazones y almas, que, como las endorfinas metafísicas, provienen del lugar donde nace el color en nuestra imaginación".

VV.AA. Planeta DeAgostini. 312 páginas. 30 euros.

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