Enrique San Francisco reinventa a Woody Allen

  • El actor protagoniza 'Misterioso Asesinato en Manhattan', en cartel en el Teatro Alameda hasta este domingo

Imitar a Woody Allen no es tarea fácil. El actor, realizador y músico se reinterpreta a sí mismo en cada escena por lo que meterse en su pellejo no debe ser plato de buen gusto. Enrique San Francisco, directamente, ni lo intenta. "Nunca se me ha ocurrido, aunque hubiera sido más fácil", opinó ayer en el Teatro Alameda de Málaga donde estará hasta mañana con la adaptación de Misterioso Asesinato en Manhattan, dirigida por Francisco Vidal y que ya lleva dos años de exitosa gira. En el Alameda estuvo el pasado año y ahora repite presencia.

Sobre las tablas, San Francisco es Allen, Larry y todos a la vez. El histriónico actor interpreta a ese marido "aburrido e ingenuo" a quien un crimen insólito en el matrimonio vecino le despierta de la rutina.

"No quise ver la película hasta después del estreno de la obra", señaló el actor , convencido de que la versión teatral que él interpreta " es mucho más divertida, más comedia". En un espacio reducido entre un garaje, un apartamento, dos cabinas de teléfono y un bar transcurre esta trama cómica de tintes surrealistas que respeta, casi en su totalidad, el texto original. "Faltan algunos momentos en la adaptación como las partidas de póquer que aquí se explican pero no se ven", relató San Francisco.

Acostumbrado a transitar al mismo tiempo entre cine, series de televisión y teatro, el actor ultimará las funciones de esta obra a principios del próximo año mientras comienza los ensayos de una versión "moderna" de El enfermo imaginario de Molière. San Francisco ejercerá de nuevo de protagonista en un papel totalmente opuesto al del atribulado Larry. "Lo más divertido es hacer cosas muy diferentes. Yo hice de malo una vez en el cine español y me pegué cinco años en ese papel", recordó.

Desde que a los nueve años se subiera a los escenarios para encarnar a uno de los duendes de Sueño de una Noche de Verano, Enrique San Francisco no ha dejado de probar dramaturgias diferentes. "Me gusta lo difícil, por eso no me he casado", bromeó.

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