"Eric y yo lo decidimos en un segundo: Blind Faith no volverá"

  • El alma de Traffic, uno de los grandes nombres del rock y el rhythm & blues británicos aparecidos en los 60, actuará el día 16 en el Cervantes dentro del Festival de Jazz

La reciente aparición del álbum Nine lives supuso el fin de cinco años de silencio para Steve Winwood (Birmingham, 1948), que actuará el próximo domingo 16 en el Teatro Cervantes, dentro del Festival de Jazz. Pocas presentaciones pueden hacerse a estas alturas del teclista, guitarrista y una de las mejores voces de su generación, maestro que comenzó su carrera con 15 años en el Spencer Davis Group, fundó Traffic, regaló a la historia del rock en 1969 el único álbum de Blind Faith (banda formada junto a Eric Clapton, Ginger Baker y Rick Grech) y cuajó en los 80 una admirable carrera en solitario con discos como Back in the high life.

-Su esperada actuación en Málaga se enmarca en el Festival de Jazz de la ciudad. ¿Se siente cómodo en este tipo de certámenes?

-Sí, sin duda. En los festivales de jazz me siento como en casa. Piensa que ya a mediados de los 60, en los primeros años de Traffic, intentaba combinar elementos de jazz, rock, world music y folk para componer una música específica e inequívocamente mía. Y, más o menos, eso es lo que he seguido haciendo. Así que el jazz no me resulta ajeno, en absoluto. Imagino, eso sí, que a los programadores de festivales no les resultará fácil colgarme una etiqueta. Yo mismo me pregunto a menudo si lo que hago es rock u otra cosa. Pero, al final, lo que me alegra es sentirme incluido en algún sitio. Este mismo verano he actuado en festivales de folk. Lo que me gusta especialmente de los festivales de jazz es el público, suele dedicarse más a escuchar.

-Su concierto en Málaga se ha anunciado con el título Steve Winwood 100%. ¿Quiere convencer de que lo suyo va en serio?

-Vaya, no tenía ni idea de eso. Habrá sido una idea de los promotores de la gira española. Seguramente querrán insistir en que se trata de un concierto mío, en solitario. O, bueno, vete a saber.

-En el repertorio de la gira aparecen clásicos como Can't find my way home y Gimme some lovin'. ¿Es una cuestión de condescendencia para sus seguidores, o realmente no teme al pasado?

-Ambas cosas, y ninguna de las dos. Cuando comenzamos a diseñar la gira ya tenía claro que quería tocar temas de todas las épocas, de Traffic, de Blind Faith, y de mis últimos discos, hasta Nine lives. Los más antiguos han sido convenientemente transformados para garantizar un discurso común en los conciertos. Creo que el resultado es interesante, porque ofrece muestras de casi todo lo que he hecho.

-Si tuviera que elegir hoy un momento de su carrera por encima del resto, ¿con cual se quedaría?

-Es difícil responder a eso. Sería como decantarme por un hijo en detrimento de los otros. He pasado muy buenos momentos en Traffic, en Blind Faith, en el Spencer Davis Group y en solitario. No tengo por qué elegir, me quedo con todos.

-Ahora que hasta Led Zeppelin se ha propuesto volver, incluso sin Robert Plant, ¿no han pensado los viejos miembros de Blind Faith en una posible reunión? Traffic ya lo hizo en los 90 como dúo, y Cream dio algunos conciertos en 2005.

-Eric [Clapton] y yo tuvimos oportunidad de pensar en ello, hace poco. Coincidimos, nos pusimos a charlar y de repente, no sé cómo, salió el tema. En un segundo lo decidimos: Blind Faith no volverá. De ninguna manera. Hay razones de peso: la primera es que los músicos que hicimos posible Blind Faith hemos tomado caminos muy, muy distintos y a menudo muy alejados los unos de los otros. A veces, te confieso, le doy vueltas al asunto y digo "venga, por qué no". Pero hay que rendirse a la evidencia. No va a haber ninguna reunión por mi parte, ni de Blind Faith ni de Traffic, aunque esporádicamente los músicos que formamos en su día parte de estas bandas toquemos juntos.

-¿No cree que el regreso masivo y casi siempre muy bien recibido de grandes bandas de los 60 y 70 responde a una crisis creativa en el panorama musical actual?

-Seguramente. El panorama, como dices, atraviesa situaciones muy contradictorias. Por una parte, la industria discográfica se ha lanzado sin reservas, quizá como opción desesperada, a apoyar concursos televisivos de talentos como Factor X, contra los que no tengo nada personalmente, aunque limitan sus ámbitos al pop más comercial y obligan a pasar por el aro a gente que ciertamente sí puede tener talento; y, por otra, resulta que la mayor parte de las bandas de rock que se forman hoy día tienen como principal inspiración lo que los músicos de mi generación hacíamos en los 60. Habría que encontrar el equilibrio exacto entre una cosa y otra. Creo que sí hay creatividad, pero se han cerrado las puertas para darla a conocer.

-Con respecto a Nine lives, ¿ha grabado el disco que quería?

-Por supuesto. No tengo ningún contrato discográfico. Grabo lo que quiero cuando quiero.

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