Escena local: notas al hueco

  • El próximo jueves se presenta en el Echegaray la nueva compañía malagueña Vil Teatro, el último ejemplo del modo en que las agrupaciones de aquí han ganado espacios, presencia y consideración en los últimos años

El discurso que defendía que las compañías malagueñas no tienen hueco en los escenarios de su ciudad era común hace apenas cuatro o cinco años y tendía a mostrar las garras para reforzar su intención reivindicativa. Pero en las últimas estaciones se viene respirando una sensibilidad distinta que encierra muchas claves pero que ya tiene, como feliz consecuencia, una mayor adscripción de públicos a las agrupaciones locales, que poco a poco gozan de mayor proyección y consideración. El último episodio de este posible idilio al que sin embargo hay que arrimarse con todos los escrúpulos (por si acaso) lo protagoniza una nueva compañía de aquí, Vil Teatro, que presentará su primera obra, 1 de septiembre, el próximo jueves 15 en el Teatro Echegaray. El proyecto cuenta en el reparto con Laura Vil y José Vera y en la dirección con Ery Nízar, autor también del texto y más conocido por la afición malagueña gracias a sus trabajos en la compañía Síndrome Dario. Como explicó ayer Nízar en la presentación del estreno, 1 de septiembre es una comedia que bebe de modelos clásicos como los que en el cine prestan Lubitsch, Wilder "y los grandes cómicos españoles, con los que hemos crecido y a los que rendimos homenaje". Vil Teatro significa para sus creadores la oportunidad de asumir iniciativas distintas y acceder a espectadores a los que de otro manera no llegarían. Laura Vil y José Vera recordaron ayer que buena parte de su trayectoria se ha forjado en el teatro infantil, un género al que actualmente consagran sus esfuerzos no pocos actores y directores malagueños ("Es una escuela magnífica; si el teatro se viene abajo, ellos saben mejor que nadie cómo seguir adelante", apuntaba ayer al respecto Ery Nízar), si bien ambos actores conservan en su curriculum trabajos relacionados con las más diversas tendencias, del espectro clásico al contemporáneo. Nízar, por su parte, se estrena en una obra que responde por completo a su autoría, ya que "en Síndrome Dario trabajamos desde el sketch e improvisamos en un mismo tema de manera colectiva. En cambio, en 1 de septiembre he podido articular la pieza entera, en todas sus escenas, algo que quería hacer especialmente. Además, en Síndrome Dario buscamos la risa más vikinga, mientras que en Vil Teatro optamos por una comedia más reflexiva". Tanto Nízar como sus actores confirmaron que este proyecto nace para quedarse y no descartaron cambiar de género en futuros proyectos. Su consigna es clara: "Ya lo pensaremos. Vamos despacio".

Vil Teatro es un ejemplo representativo del nuevo paisaje articulado en torno a las compañías malagueñas. Cada temporada aparecen nuevas propuestas con la libertad por bandera y eso se debe, en gran parte, a que sus responsables disponen de sitios donde exhibirlas. En este sentido, la reciente aparición del Teatro Echegaray y su política aperturista a compañías malagueñas ha resultado proverbial. Basta apuntar que este mes de diciembre el mismo escenario acogerá la representación de La naranja completa a cargo de Tenemos Gato (días 16 y 17), que regresa a Málaga después de 120 funciones en España y Argentina; y de Spot, de la compañía El Viejo Actor (día 21), un montaje en cuyo reparto figuran el humorista Dani Rovira, el jugador de baloncesto Berni Rodríguez y el barítono Carlos Álvarez. Sin abandonar el ámbito municipal, la Caja Blanca brinda un espacio cada vez más recurrente para las compañías malagueñas, y merece la pena subrayar la cuota local de la próxima edición del Festival de Teatro, con la participación de Trasto Teatro y su No amanece en Génova (obra de Raúl Cortés representada cada fin de semana con litúrgica devoción en un piso de Teatinos para aforos de 15 espectadores, y con la que la agrupación emprenderá el mes que viene una gira por diversas ciudades de Brasil después de haber hecho lo propio este mismo año en México) y la reincidencia de Mu Teatro con El suicidio del ángel tras su exitosa comparecencia en la pasada edición.

Lo cierto es que los escenarios tradicionales de la ciudad dan cabida al teatro malagueño con menos complejos y más garantías. El Teatro Alameda ha acogido en los últimos meses a Caramala con La hora feliz, Teatroz con Se ha escribido un crimen y la filial malagueña de Punto In Movimento con El bosque de Arden. El Cánovas, a pesar de contar con un margen de acción más estrecho en su programación dada su inclusión en el circuito andaluz de artes escénicas, ha sabido abrir un hueco decisivo con propuestas como El mal de Tourette y, para que no quede, ahora ofrece su calendario navideño a Pata Teatro y su Cyrano. A esta oferta se suma la de nuevos espacios como La Cripta, que el próximo día 23 acogerá el estreno de VodEvil a cargo de Bajotierra. La muestra de teatro malagueño del colectivo Maynake, en la Sala Joaquín Eléjar, también es ya otra fecha señalada en rojo en las agendas. De modo que, con todas las reservas (falta mucho para hacer de todo esto una industria consolidada, empezando por la capacidad de gestión y promoción de las propias compañías, en su mayoría inexpertas en estas lides), cabe concluir al modo de Galileo: "Y sin embargo, se mueve".

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