Arte

La Escuela de Londres: una historia presente en el Museo Picasso

  • La nueva exposición de la pinacoteca, que se inaugura hoy, acoge noventa obras de Francis Bacon, Lucien Freud, Michael Andrews y Frank Auerbach, entre otros

'Segunda versión de Tríptico 1944' (1988), de Francis Bacon, en el Museo Picasso 'Segunda versión de Tríptico 1944' (1988), de Francis Bacon, en el Museo Picasso

'Segunda versión de Tríptico 1944' (1988), de Francis Bacon, en el Museo Picasso / Museo Picasso Málaga

Ya a finales de los años 40, mientras latían candentes en Europa los fantasmas de la Segunda Guerra Mundial, la representación humana se había convertido en una cuestión prácticamente ajena en el mundo del arte. Las abstracciones geométricas que habían propiciado las vanguardias ya desde el final de la Primera Guerra Mundial y la asimilación del individuo como, cuanto menos, sospechoso de comulgar con el diablo (pues fueron individuos tornados en masa los que auparon a las dictaduras criminales del siglo, en una convicción que Sartre acertó a definir algunos años después: “El hombre es un lobo para el hombre”), extirparon toda posibilidad respecto a la figuración del cuerpo en la pintura. Mientras tanto, el expresionismo abstracto cobraba vigor en Estados Unidos y allí también, al otro lado del charco, lo humano quedaba condenado a su particular exilio. Fue en Londres donde por primera vez se manifestó una reacción contra esta tendencia: el pintor David Bomberg, que había cultivado la abstracción geométrica, partió al frente (donde perdió a un amigo) y a su regreso comprendió que la recuperación de aquel individuo como figura artística era una cuestión artística. Su apuesta prendió en otros pintores, bien de su generación, bien alumnos más jóvenes dispuestos a prolongar la mecha. Aquel órdago se vino a llamar ya en los años 70, por obra y gracia de algún crítico avispado, la Escuela de Londres, sello que sus miembros nunca llegaron a aceptar pero que confirió visibilidad a uno de los episodios más apasionantes de la historia del arte del siglo. Ahora, el Museo Picasso Málaga añade leña al fuego con su nueva exposición temporal, Bacon, Freud y la Escuela de Londres, que tras su presentación a los medios esta mañana tendrá esta tarde su inauguración y podrá visitarse desde mañana hasta el 17 de septiembre.

En la que es la primera gran colaboración entre el museo malagueño y la Tate Gallery londinense, que ha prestado gran parte del material expuesto, Bacon, Freud y la Escuela de Londres, comisariada por Elena Crippa, reúne 90 obras de David Bomberg, William Coldstream (verdaderos pioneros de la reacción), Francis Bacon, Lucian Freud, Michael Andrews, Frank Auerbach, Ronald B. Kitaj, Leon Kossof, Paula Rego y Euan Uglow, todos ellos artistas vinculados a la llamada Escuela de Londres, de orígenes diversos (en su mayor parte nacieron fuera de Inglaterra y compartieron los éxodos más dolorosos de los años precedentes) y de influencia determinante en la evolución posterior del arte. Tal y como ha expresado esta mañana el director del Museo Picasso, José Lebrero, la exposición tiene como protagonista decisiva a la pintura, aunque destina una sala a dibujos y grabados no menos reveladora. El retrato, el cuerpo humano, las relaciones personales y la confluencia entre escenarios privados y lugares públicos (con Londres alzada como prodigioso teatro) constituyen los hilos de un discurso que tiene en lo humano su principal argumento y que encierra una de las propuestas de mayor calado que ha acogido el Museo Picasso en su historia.

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