Esculpa la leyenda

Documental hagiográfico. Esp-Arg, 2014, 93 min. Dirección: Álex de la Iglesia. Guión: Jorge Valdano. Fotografía: Kiko de la Rica. Música: Joan Valent. Con: Johan Cruyff, Diego Armando Maradona, César Luis Menotti, Alejandro Sabella, Andrés Iniesta, Gerard Piqué, Javier Mascherano, Jorge Valdano, Santiago Segurola. Cines: Rosaleda.

Pocas dudas deben quedarle al aficionado sensato y cabal de que Leo Messi sea el mejor jugador de fútbol de esta época, posiblemente también el mejor de todos los tiempos.

Este documental de encargo de Álex de la Iglesia viene a sumarse a esa campaña hagiográfica con las formas híbridas de los testimonios legitimadores y la reconstrucción en clave de docudrama de la vida, obra y milagros (deportivos) del habilidoso, genial, enjuto y tímido jugador rosarino.

Y es que su trayectoria se nos antoja carne de melodrama de Dickens, a saber, la del niño de barrio de familia humilde que, ya desde pequeño, asombraba a propios y extraños con su habilidad para llevar el balón pegado al pie y driblar a cuantos rivales se interpusieran en su camino para batir al arquero. Súmenle la conocida falta de la hormona del crecimiento, el exilio y el tratamiento en Barcelona, el descubrimiento, el despegue y los triunfos con el Barça de Guardiola y ahí tienen todos los ingredientes para la épica.

Messi asienta la leyenda mítica del jugador convocando en un mismo restaurante a los amigos del barrio, a los primeros entrenadores que detectaron su talento, a viejas glorias del balompié, a los periodistas que cantaron sus logros y a ilustres compañeros de equipo y selección que comentan, todos a una, sus jugadas más brillantes, lo singular y portentoso de su juego, lo particular de su carácter. Aunque lo mejor llega siempre del archivo, de los vídeos caseros de aquellas jugadas increíbles de la infancia que Messi no ha hecho sino repetir una y otra vez ya como profesional.

No busquen aquí disensiones ni debates, mención a otros candidatos a ocupar su podio, tampoco demasiada espontaneidad en los interlocutores. Messi busca ser un monumento sentimental, una fábula edificante con presente y final feliz y mucha música de campeones, una escultura dorada para la mediasfera.

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