Eugenia Tusquets cuenta la historia de un cuadro perdido de Picasso

  • La pintora relata la desaparición real en París en 1901 de 'Don Tancredo'

La pintora Eugenia Tusquets cuenta en un libro la historia de un cuadro perdido de Pablo Ruiz Picasso, titulado Don Tancredo, que el genial malagueño pintó en homenaje a su amigo íntimo Carles Casagemas, poco después de que éste se suicidara en París al no ser correspondido en su amor.

En El cuadro perdido de Picasso, que publica la Editorial Funambulista, Tusquets explica que el pintor decidió rendirle un tributo "encubierto", sin aludir directamente a la muerte o al entierro de Casagemas, en su primera exposición en París, en la galería Vollard, donde competía con el colorista Francisco Iturrino.

La autora precisa que Don Tancredo es un cuadro simbólico, que representa una escena de circo con cinco caballos blancos alrededor de una figura semioculta en medio de la pista, sobre un fondo con predominio de un rojo y un amarillo intensos.

Tusquets dice que Don Tancredo, que simboliza a Casagemas, es un personaje del casticismo madrileño conocido como el rey del valor, que en ciertas corridas de toros permanecía inmóvil en el centro del ruedo con la convicción de que el toro no embestía a los objetos inanimados.

Los cinco caballos blancos aluden a los cinco espectros del único poema que escribió Casagemas, admirador del poeta simbolista Maeterlinck, y a los cinco comensales que estaban presentes el día del suicidio en un restaurante, L'Hippodrome de París, según la escritora.

Tusquets indica que el cuadro desapareció tras la primera exposición de Picasso en París en 1901 y reapareció un siglo después, cuando fue certificado por su hija, Maya.

El libro, basado en hechos reales, se centra en la búsqueda de las pruebas para lograr la certificación por parte de Maya Picasso de un viejo cuadro sin firmar que una anticuaria compró en un mercadillo de París en el año 1992.

El volumen muestra los rasgos de las complejas personalidades de los jóvenes artistas Picasso y Casagemas, que se conocieron en Barcelona en la emblemática cafetería, cabaré, restaurante y galería Els Quatre Gats.

Para la autora, Picasso era vital, egocéntrico, viril, carismático, con una energía y una ambición desbordantes, mientras que Casagemas era inestable, retraído, idealista, extremadamente sensible y poeta.

El cuadro perdido de Picasso es una obra de investigación que ofrece una radiografía del mercado del arte y propone un viaje a la bohemia barcelonesa y parisina de principios del siglo XX.

La escritora, nacida en Barcelona, apunta que su actividad principal ha sido la pintura durante más de treinta años, aunque también ha tenido la oportunidad de dedicarse a diferentes facetas de la escritura, como crítica de arte. Tusquets confiesa que vivió la historia en primera persona y se apasionó por ella cuando un experto en arte le consultó sobre cuestiones técnicas relativas al cuadro.

Algunos de los personajes que aparecen en el relato pertenecen al mundo de la ficción, pero el marco histórico y biográfico es auténtico.

La autora revela, como si fuera una novela policíaca, los significados estéticos, psicológicos, históricos, emocionales y biográficos de una obra de arte en este libro entre la novela y el ensayo, la crítica de arte y la biografía, el relato de los hechos y la ficción.

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