Eva Yerbabuena regresa al Cervantes con la pureza de un 'AY!'

  • La bailaora granadina presenta mañana el montaje que estrenó el mes pasado en Londres

En el universo flamenco el regreso a los escenarios de Eva Yerbabuena tras su segunda maternidad tiene un aura especial. La bailaora, después de 18 meses "viendo los toros desde la barrera",mantiene un 2013 lleno de retos y de reencuentros con un público que la adora por motivos tan diversos como su arte por soleá, su maestría coreográfica o su insobornable compromiso con el arte jondo más desgarrado y sin concesiones. Ese camino de creadora veraz, en el que ha hallado cómplices como la recordada Pina Bausch -a la que cita "porque me insistió mucho para que bailara con música de violín, un instrumento que por fin se incorpora a mis proyectos"-, es el que Yerbabuena reanudó por todo lo alto el mes pasado en el teatro de danza más emblemático de Europa: el Sadler's Wells de Londres. Allí abrió la décima edición del Flamenco Festival con el estreno absoluto de AY!, un espectáculo que ella define como "el resultado de una reflexión que ha durado año y medio. Uno nunca encuentra el momento de desconectar por completo del baile pero mi niña, Marieta, lo dictó todo, incluso el título de este montaje, que fue su primera palabra. No dijo mamá ni papá, dijo ay". Y éste es precisamente el montaje con el que la granadina regresa al Teatro Cervantes de Málaga. Será mañana jueves a las 21:00, en una cita que se presume, como habitualmente cuando se trata de esta artista, multitudinaria.

La obra, que no tiene argumento, es una propuesta formalmente sencilla en la que Yerbabuena baila por livianas, tarantos, caña, tangos, soleá y nanas, "y poco más. Y sin cuerpo de baile. Como decía mi abuela, más sola que mindola". "Empecé con 16 años y nunca había parado", explica Eva. "Ahora tengo 42. Cuando me dijeron que estaba embarazada fue una cosa grandiosa, caída del cielo, pero los problemas que surgieron al principio me empujaron a colgar los zapatos y no pisar mi estudio, a descansar. Eso me dio la oportunidad de meditar sobre mi proceso creativo".

Su vuelta a las tablas se produjo en noviembre pasado en la India; en torno a esa fecha comenzó a montar AY! con su marido, el guitarrista Paco Jarana. El toque, la percusión y ese violín "que me está ayudando a sacar fuera todas las inquietudes y pensamientos que he tenido en estos meses sin bailar", dice, son los elementos esenciales de la propuesta, el primer estreno mundial que acogió el Flamenco Festival. Y lo hizo, como correspondía, con todos los honores: Eva Yerbabuena puso bocabajo el teatro y firmó uno de los acontecimientos más celebrados del ya consolidado certamen, el más importante de los dedicados al género que se celebran fuera de España.

Yerbabuena comparte el escenario con el citado Paco Jarana a la guitarra, los cantaores José Valencia, Enrique Extremeño y Jeromo Segura, el violinista Vladimir Dimitrenco y el percusionista Antonio Coronel. La intución poética de la bailaora se resuelve aquí intacta, poderosa: "Aprendí de un mendigo que en los huecos del sueño están los nombres que todas esas cosas que nadie bautizó por invisibles. Y, prestando atención, se pueden ver, oír, tocar, sentir. Son sólo sílabas, palabras que una vez todos hemos pronunciado sin saber lo que nombraban y buscan respirarnos sin remedio, sentir que en ese instante hay alguien en el mundo que las nombra, que las siente, que las vive". Es el momento. Todo se rinde al compás.

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