Crítica de Cine

Exprimiendo, que es gerundio

Las crónicas de Blancanieves: El cazador y la reina del hielo

Fantástico/Aventuras, EEUU, 2016, 113 min. Dirección: Cedric Nicolas-Troyan. Guión: Craig Mazin, Evan Spiliotopoulos, Evan Daugherty. Fotografía: Phedon Papamichael. Intérpretes: Chris Hemsworth, Charlize Theron, Jessica Chastain, Emily Blunt, Nick Frost, Alexandra Roach, Rob Brydon. Cines: Málaga Nostrum, Vialia, Rosaleda, Plaza Mayor, La Verónica, Pixel, Alfil, Miramar, La Cañada, Goya, Rincón, Ronda, El Ingenio.

Shakespeare escribió la crítica de esta película hace cuatro siglos. Y como era un genio, le bastó una frase: "Un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no tiene ningún sentido". El cuento es el de Blancanieves sin Blancanieves, estirado, explotado, malamente reinventado, trufado con retales mal cortados de El Señor de los Anillos, Las crónicas de Narnia, Frozen, Juego de tronos y todo lo que las urracas que la han producido hayan tomado por brillante, es decir, rentable. Los idiotas -con perdón, el calificativo es de don Guillermo- que lo cuentan son Evan Daugherty (el guionista que parió aquella Blancanieves y la leyenda de cazador que aquí se estira sin piedad), Craig Mazin (productor y guionista de bellezas como la tercera y la cuarta entregas de Scary Movie o Resacón en Las Vegas), Evan Spiliotopoulos (especialista en exprimir secuelas y autor del guión de Hércules) y Cedric Nicolas-Troyan (francés especialista en efectos visuales -suyos fueron los de Blancanieves y la leyenda de cazador- promocionado con esta película al rango de director).

Que este cuento está lleno de ruido, visual y sonoro, es un hecho. De furia no, afortunadamente. Salvo de furia rapaz por hacer taquilla con los peores modos posibles. Y en lo de que no tiene ningún sentido sólo cabe darle la razón a Shakespeare. El guión es uno de los disparates más lamentablemente hilvanados vistos en mucho tiempo. No se pregunten qué hacen aquí Charlize Theron, Emily Blunt y Jessica Chastain, porque la cosa es simple: cobrar. ¡Y se decía que los estudios eran duros con los actores! El mercado es mucho peor. Da pena ver a estas tres espléndidas actrices perdidas entre paisajes y decorados virtuales, vistiendo como las invitadas de los Grammy latinos e interpretando personajes imposibles.

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