Fallece a los 88 años el actor argentino Alberto de Mendoza

  • Se llevó el premio al mejor actor en la sección iberoamericana del Festival de Málaga 2011

El actor argentino Alberto de Mendoza, uno de los galanes del cine español, protagonista de cerca de 200 películas junto a actrices como Carmen Sevilla o Sara Montiel falleció ayer en Madrid a la edad de 88 años, según anunció la asociación Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión (AISGE).

El actor, que será incinerado hoy en el cementerio de la Almudena, llevaba ingresado varios días en la madrileña Clínica de la Luz debido a una insuficiencia respiratoria.

Protagonista de películas como Tapas, Una abuelita de antes de la guerra, Filomena Marturano o Zorrita Martínez, Alberto Manuel Rodríguez Gallego González de Mendoza, pionero entre los argentinos que triunfaron en las tablas españolas, nació el 21 de enero de 1923.

Socio número 136 de AISGE -entidad que le otorgó su Premio Actúa a toda su trayectoria profesional en 2009-, De Mendoza despuntó en los años sesenta como uno de los grandes galanes del cine español, con Carmen Sevilla o Sara Montiel como compañeras de romances en la gran pantalla.

El 1 de diciembre pasado había estrenado con gran éxito en Buenos Aires su último trabajo, el abuelo machista protagonista de La mala verdad, una cinta de Miguel Ángel Roca que en el último Festival de Málaga le valió el premio al mejor actor en la sección iberoamericana.

Actor principal y de reparto en más de 190 películas, las nuevas generaciones le redescubrieron por su entrañable papel de abuelito en Tapas, "un papel simpático y cortito", como decía él. Sus hijos, Belén y Fabián le recordaron ayer como "un hombre apasionado, temperamental, enamorado de su trabajo". Alberto de Mendoza, que había compartido cartel con Alberto Closas, Jack Palance, Irene Papas o Peter Cushing, iba a rodar una teleserie de 13 capítulos para la televisión argentina y en verano confiaba en estrenar Las brujas de Salem en los escenarios bonaerenses.

Hijo de andaluz y vasca, huérfano a los cinco años, al pequeño Alberto de Mendoza "le mandaron a vivir" a Madrid, en donde se enamoró del séptimo arte en las butacas del Cine Argüelles y del teatro, cuando se colaba a ver las zarzuelas en el Teatro Lara.

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