De las 'Fantasías' a lo fantasioso

  • El concierto de clausura de la Orquesta Filarmónica de Málaga evidenció claros desajustes en la participación del solista y fue salvado por la propia orquesta

Y llegamos al final de la presente temporada con la inclusión en el repertorio de dos colosales compositores del Romanticismo: Schubert y Liszt. Un bello ejemplo de creación musical que quedó defraudado por la participación de Paolo Bordoni al piano.

Todo tiene su explicación y la podemos encontrar desde el comienzo de la Fantasía en do mayor, D. 760 del arreglo sinfónico para piano y orquesta que en su día realizó Liszt sobre la conocida obra de Schubert. El sonido que propició el solista no fue afortunado, más basado en la opacidad que en la brillantez de la propia partitura. Incluso el tempo desajustado con relación a los maestros de la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) se mezcló con la falta de amplitud y sonoridad que todos esperábamos de un Liszt.

Pero donde se palpó falta de limpieza en varios pasajes, los mencionados desajustes del tiempo, mala concertación con los maestros de la OFM e incluso una falsa entrada (que el maestro Ceccato intentó paliar) fue en la Fantasía sobre temas populares húngaros para piano y orquesta también de Franz Liszt. Nada más tendríamos que viajar con nuestra imaginación para volver a los tiempos del más puro exhibicionismo de cuño virtuosístico para visualizar al compositor desplegando todo su poderío escénico ante su público. Algo que sinceramente no encontré en esta interpretación.

Pienso que los asistentes fueron fríos con sus aplausos porque presintieron que algo no marchó bien. Y llegados a este punto yo me pregunto qué hubiese sucedido si el público se hubiera percatado que el bis que ofreció de regalo fue pura fantasía.

Sí, señores sí. El Soiree de Viena, igualmente de Schubert-Liszt que nos otorgó fue un claro ejemplo de la invención y no en el sentido barroco del término. Una tomadura de pelo cuando percibes que hay un bajo inventado, se trastocan elementos de la partitura y cierra la peripecia con una descarada cadencia final que guillotina la obra por completo.

Sin embargo, la fortuna de contar con una Sinfonía nº 9 en do mayor, D. 944 en buena interpretación por la OFM salvó la velada musical. Pienso que faltó algo más de la rotundidad a la que otras veces nos tiene acostumbrados nuestra formación malacitana pero la buena conjunción en donde destacaron las intervenciones solísticas dieron momentos enriquecedores como la participación de las trompas al comienzo y el desarrollo de las maderas durante el Andante.

Finalizó el concierto con una excelente versión del conocido Scherzo junto a la desbordante energía que el maestro prodigó en el extenso Allegro final de los 1.154 compases y que hacen pensar en el sobrenombre de esta sinfonía, La Grande, y que dejó buena sensación al término de esta temporada.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios