Fernando Iwasaki gana el Premio Málaga de Ensayo

  • El jurado destaca el estilo personal y el humor inteligente de 'Las palabras primas'

El escritor Fernando Iwasaki. El escritor Fernando Iwasaki.

El escritor Fernando Iwasaki. / m. h.

El escritor peruano afincado en Sevilla Fernando Iwasaki ha sido el ganador del noveno Premio Málaga de Ensayo José María González Ruiz con su obra Las palabras primas, delque el jurado -compuesto por el catedrático y ensayista Javier Goma, la catedrática y ensayista Estrella de Diego, la novelista Espido Freide, el autor, Alfredo Taján, y el director de la Editorial Páginas de Espuma, Juan Casamayor- ha destacado su estilo personal e inteligentes destellos de humor.

El premio, que convoca el Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga en colaboración con la editorial Páginas de Espuma, tiene una dotación de 6.000 euros que acompaña a la publicación de la obra, y fue dado a conocer ayer en el Ayuntamiento.El libro de Iwasaki "reúne una miscelánea de textos con el hilo conductor de la lengua española en una y otra orilla atlántica, oscilando entre el Siglo de Oro y los actuales usos del idioma", según reza igualmente el fallo del jurado.

El autor explicó que su ensayo nace de sus lecturas de Montaigne, Chesterton y Borges

Para este autor su relación con el ensayo nace de sus lecturas de Montaigne, Chesterton y Borges, "que practicaron un tipo de ensayo que encuentro muy semejante: una divagación, un paseo", explicó en relación a Las palabras primas."Es un ensayo más fragmentario", añadió sobre un género que en América Latina ha ganado autores en los últimos años como Neuman, Casas, Volpi y Vásquez, con los que se identifica "plenamente", así como en España con Fernando Savater o Javier Gomá.

El libro de Iwasaki se sitúa entre el castellano de América y el peninsular. "Desde mi condición de hablante de español me considero un hablante del español de las periferias", afirmó en este sentido. "Esa reflexión yo nunca la habría hecho si no fuese ahora una persona residente en España, y en Andalucía, desde donde creo que pensar en el español de América, el de Andalucía, y el lugar que ocupa todo eso en la norma de nuestra lengua es algo interesante. Desde ahí escribo, de esa condición de hablante entre distintas fronteras del español", prosiguió. Asimismo, el autor destacó que, como dice en uno de los textos del libro, cuando Umberto Eco escribió Apocalípticos e integrados no imaginó la llegada del mundo digital, que ha cambiado la forma de escribir y leer. "Yo soy un integrado pero vivo como apocalíptico", resaltó al respecto al confesar que le cuesta "adaptarse a los cambios".

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