Formas que vuelan

Eugenio d'Ors. Elba. Barcelona, 2014. 208 páginas. 18 euros

Se recogen aquí buena parte de los artículos, de las estampas críticas que Eugenio d'Ors publicó bajo el título de Arte vivo en el semanario Revista a primeros de los 50 del siglo pasado. Ya en el 76, a dos décadas de la muerte del maestro, Austral las uniría en un espléndido volumen, prologado por Cesáreo Rodríguez-Aguilera. Este Artistas del XX, si bien está fundamentado en el libro anterior, incluye nuevos artículos y una diversa ordenación, obrada por Carlos d'Ors, donde se hace distinción, antes inexistente, entre pintores y escultores. En cualquier caso, estamos ante uno de los libros más modernos de d'Ors, entendiendo por modernidad una atención particular a los artistas contemporáneos.

Como el lector no ignora, Eugenio d'Ors y Rovira fue uno de los grandes pensadores del XX español, cuya primacía compartió, indiscutiblemente, con otro miembro de la generación del 14: José Ortega y Gasset. Una primacía, en todo caso, que se dirimió en los diarios y publicaciones de primeros de siglo, y cuyo influjo, cuyo alcance, cuya altura intelectual, estamos hoy muy lejos de imaginar. Por otra parte, si bien es cierto que los Papeles sobre Velázquez y Goya de Ortega y Gasset, o su determinante La deshumanización del arte, han educado el criterio estético de buena parte de la intelectualidad española del XX, no lo es menos que el juicio crítico, que la solidez en el terreno artístico de don Eugenio es muy superior a la de Ortega, y equiparable a la de Worringer o Wölffling. Su magnífica obra Lo barroco, de clara tradición hegeliana, es uno de los grandes hitos del pensamiento estético europeo; y sus Tres horas en el Museo del Prado es el mejor baedeker, brillante y erudito, que el lector atento puede hallar para adentrarse, con seguridad, en el mejor museo del mundo. A esto cabe añadir -y uno añadiría El valle de Josafat-, que don Eugenio d'Ors es uno de los mayores escritores del XX español. Sus glosas, sus ensayos, sus precisos y maliciosos dictámenes, se encuentran entre lo más alto que dio la refinada Europa del Novecientos. Este Artistas del XX es una prueba de ello. Las páginas dedicadas a Cézanne, a Rodin, a un minusvalorado Nolde, ("formas que vuelan" frente a las dorsianas "formas que pesan"), no dejan lugar a dudas.

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