Gravura muestra la 'Resonancia' del grabado y la escultura de Oliver

  • Hasta el 30 de noviembre se podrá ver la exposición, compuesta por 16 grabados y 9 esculturas de la producción reciente de este artista americano afincado en Nerja

Dice Oliver Perry que cuando lo atrapó el gusanillo de la escultura ya llevaba 30 años inmerso en el grabado. "Por lógica y por suerte mi obra gráfica sirvió como guía al nuevo medio en el que quería expresarme, la escultura", comenta el artista. Y esto, según él mismo asegura, "queda claro, cuando vemos cómo mis obras gráficas de los noventa, formaron la base del concepto y el diseño de mis primeras esculturas". Después de nueve años modelando el hierro, el bronce, la piedra y otros materiales, Oliver Perry se preguntó si podría andar el camino inverso y utilizar la escultura como guía de la obra gráfica. Este recorrido le ha servido al artista para componer las piezas que desde el pasado viernes se exhiben en la sala de muestras del taller de grabado Gravura.

Un total de 16 grabados y nueve esculturas de pequeño formato y producción reciente componen la exposición titulada Resonancia, que se podrá ver hasta el 30 de noviembre. "Trabajando en esta muestra me he dado cuenta de que no hay una respuesta afirmativa, ya que la influencia entre ambos lenguajes, escultura y obra gráfica, ha acabado convirtiéndose en una resonancia de ambos en cada uno de ellos", afirma Oliver, un artista nacido en Filadelfia en 1941 pero que llegó a España a finales de los 60. Después de pasar por Algeciras, Sevilla y Granada acabó viviendo en Nerja. "La gente, el arte y la forma de vivir aquí son fascinantes y alimenta mucho. Ya no puedo imaginarme sin esto porque me he hecho artista en Andalucía", confesó hace algunos años en su jardín escultórico de Frigiliana.

El hierro ha sido el material elegido en los últimos años para crear esta serie. "Podía caer en la tentación hacer un retrato de la escultura en el grabado pero no se trataba de eso, tenía que ser más bien una influencia más libre, la forma esencial del metal trasladarla al papel", considera el artista. Por ello, sus grabados están llenos de formas depuradas hasta la abstracción, "el estilo que me da más libertad para hablar de lo que siento, para expresar esos símbolos del toro y la mujer con los que quiero hablar de la relación entre ambos sexos", añade el artista.

El tema del toro ha sido recurrente en la producción de Oliver Perry durante los últimos doce o trece años. Más que el toro de las corridas, a las que el americano no es aficionado, se plantea este animal como un minotauro, un hombre en contraposición a una mujer, "que es la que termina la composición, la que equilibra la pieza", asegura. Rojos, grises y negros predominan en sus papeles como exquisitas y pequeñas metáforas de la parte más humana de la vida.

Ésta es la tercera ocasión en la que Oliver Perry expone en Gravura, lugar en el que asegura "me tratan muy bien". "Es un centro abierto, interactivo, un punto de encuentro de artistas y me encanta mostrar aquí mi trabajo", subraya el artista que ha creado muchas piezas ex profeso para la muestra.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios