La HISTORIA del Museo de Málaga a través de su legado

  • El Palacio Episcopal recorre en un centenar de piezas arqueológicas y obras de arte la trayectoria de la pinacoteca

Comentarios 1

La vida de un centro de arte puede discurrir paralela a la de la ciudad que la acoge, o no. La del Museo de Málaga pertenece al primer supuesto. Su vasto legado da forma a las distintas donaciones que a lo largo de la historia reciente han hecho de él un libro abierto a la evolución artística de la urbe. El futuro de esta pinacoteca se escribe ahora, con las reformas que convertirán al Palacio de la Aduana en su sede definitiva a principios de 2013. Pero antes, el discurso pasa por recordar a través de un centenar de piezas arqueológicas y una treintena de obras de arte su pasado y presente. El consejero de Cultura, Paulino Plata, inauguró ayer en el Palacio Episcopal Génesis de una colección, una nueva exposición perteneciente a la serie Esencias con la que el museo presenta periódicamente los fondos que pasarán a formar parte del futuro Museo de Bellas Artes y Arqueológico.

La muestra -que cuenta con un murillo, un picasso y varias piezas de Muñoz Degrain y Pedro de Mena, entre otros artistas- se estructura en cuatro salas, subdivididas a su vez en 47 unidades para recorrer capítulos esenciales de la historia del Museo de Málaga desde la creación, en 1913, del Museo Provincial de Bellas Artes.

"El caso de Málaga es curioso porque en todas las ciudades se crean museos antes o después de las desamortizaciones, pero en Málaga la burguesía liberal no desea tanto que se nutra de bienes barrocos, sino de arte contemporáneo. Por eso su inauguración es más tardía y cuenta con fondos importantes de la pintura malagueña del XIX", aclaró ayer María Morente, directora del Museo de Málaga.

La entrada a la primera de las salas está presidida por un cráneo de un delfín. Una vez dentro, el espacio se dedica a la etapa inicial del Museo Provincial de Bellas Artes, creado por la Real Academia de San Telmo. La colección estaba formada por restos de las desamortizaciones conventuales del siglo XIX, algunos depósitos estatales y los primeros hallazgos arqueológicos, como el del faro romano de Torrox. También hay donaciones de artistas y burgueses, adquisiciones del Patronato y los bienes culturales rescatados en la Guerra Civil española.

La segunda sala se centra en los años 1947 a 1973 en las que sobresalen los depósitos de la Sociedad Malagueña de Ciencias y la colección arqueológica de los marqueses de Casa-Loring, "obras donadas y almacenadas en la Alcazaba y que dieron lugar al Arqueológico de Málaga", apuntó Morente. Se le suman materiales procedentes de las intervenciones de investigadores junto a los hallazgos de la Cueva del Tesoro, el Teatro Romano de Málaga y yacimientos como el de los cerros de La Tortuga o Villar.

La tercera sala se refiere a la unión en 1973 en una sola institución y bajo el nombre de Museo de Málaga de los fondos del Bellas Artes y del Arqueológico. Aquí se puede admirar, entre otros cuadros, el abrumador óleo de gran formato Destrucción de la Invencible, firmado por Gartner de la Peña. En esta etapa el museo empieza a recibir donaciones del Ministerio de Cultura y se convierte en "el museo provincial que más fondos del Prado tiene", recordó Morente.

La cuarta y última sala se reserva para recordar la transferencia de la gestión del museo en 1984 a la Junta de Andalucía, que crea entonces una colección con obras también de arte contemporáneo. Se adquieren obras tan sobresalientes como El juicio de París, de Simonet Lombardo. También destaca la única obra en el museo de Ponce de León y la última adscripción estatal de dos esculturas de Pedro de Mena.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios