Homenaje a Cataluña

Trío Arriaga. Fecha: 23 de enero de 2012. Lugar: Auditorio del Museo Picasso Málaga. Repertorio: Diario de sueños y Caprichos nº 9, para violín de Leonardo Balada; A Xavier Montsalvatge, en el centenario de su nacimiento, de Montasalvatge; A Mompou en el 25 aniversario de su muerte, de Luis de Pablo; Trío homenaje a Mompou, de Antón García Abril; y Canción callada de Cristóbal Halffter. Aforo: Unas 40 personas.

El Trío Arriaga ofreció el pasado lunes, dentro del XVIII Ciclo de Música Contemporánea, uno de los mejores y más gozosos conciertos que se hayan podido escuchar en esta ciudad en los últimos años, con una perfecta comunión entre repertorio e interpretación. Como en un juego de espejos y con un programa muy bien trazado, esta prestigiosa formación planteó un inteligente homenaje a tres compositores catalanes: Leonardo Balada (a quien está dedicada la presente edición del ciclo), Xavier Montsalvatge y Frederic Mompou.

Tanto en las obras de Balada (Diario de sueños) y Montsalvatge, como en las que dedican Luis de Pablo (Caligrafías), García Abril (Trío) y Cristóbal Halffter (Canción Callada) a Mompou, se percibe la fuerza inspiradora de la luminosidad mediterránea; los ecos de una sabiduría ancestral, civilizatoria y sin rastro de visceralidad; el seny que se impone a la rauxa. Una música delicadamente hermosa, elegante y de gran lirismo, pero intensa y vibrante a la vez; que sin renunciar a un lenguaje melódico, asume el paso del tiempo; una forma de vivir, en fin, que necesita de las raíces y se torna universal a fuer de particular.

Con la naturalidad de quien ha captado el sentido profundo las cosas; así desgranó el Trío Arriaga el conjunto de piezas del programa. Más que de virtuosismo (que no les falta), tensiones bien resueltas o equilibrios en la interpretación, hay que hablar de fluidez, musicalidad y mucha cordura.Con una sonoridad camerística impecable, contención y sensibilidad, estos músicos extraordinarios consiguieron hacer de la escucha de estas composiciones un verdadero disfrute.

Un concierto memorable y, como viene siendo habitual, en familia: apenas unas cuarenta personas en el auditorio del Museo Picasso. Una lástima, sobre todo para aquellos que no estuvieron allí.

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