Análisis

'I'm not there' y otras películas 'lost in distribution'

  • El peculiar de 'biopic' de Bob Dylan dirigido por Todd Haynes llega a las pantallas cuando los espectadores interesados hace tiempo que encontraron otras vías para verlo

El complejo mundo de la distribución cinematográfica propicia que filmes de reconocido prestigio como I'm not there lleguen con años de retraso a las carteleras españolas, tradición en la que se sitúan también títulos como Paranoid Park o Confesiones de una mente peligrosa.

Se estrenó en el Festival de Venecia de 2007, donde Cate Blanchett ganó la Copa Volpi a la mejor actriz por una interpretación que también le hizo finalista en los Óscar. Heath Ledger, miembro de su reparto, falleció en enero de 2008. Era un biopic de Bob Dylan y tenía en su reparto a Richard Gere, Christian Bale y Julianne Moore. Además estaba dirigida por Todd Haynes, el autor de Lejos del cielo. Pero si reclamos no le faltan, ¿por qué, entonces, I'm not there se estrena finalmente en España este fin de semana?

A veces ninguna distribuidora se atreve a comprarlas, a sabiendas de que el prestigio muchas veces no se traduce en dinero en taquilla. Otras, a pesar de que la película está adquirida desde el principio -caso de I'm not there, en posesión de Vértigo desde hace dos años-, es difícil encontrar hueco y/o dinero para lanzarla con un número concreto de copias. Antaño, era la censura la que retrasaba los estrenos. Y antes el verano era el momento de bajas expectativas comerciales para buscar el éxito sorpresa, pero desde hace años Hollywood no da tregua ni en temporada estival.

Sea como fuere, I'm not there engrosa la lista de películas que llegaron a destiempo y, si se atiende a los precedentes, es posible que acabe pasando desapercibida. Los que tuvieran mucho interés en verla, es muy probable que hayan encontrado otras vías para hacerlo. Así le sucedió a Confesiones de una mente peligrosa, debut en la dirección de George Clooney que, con un guión excelente de Charlie Kauffman, un premio de interpretación para Sam Rockwell en el Festival de Berlín 2002 y un reparto con nombres como Matt Damon, Julia Roberts y Drew Barrymore, llegó a España con dos años de retraso. La película, también basada en un personaje real, esta vez el presentador y productor televisivo Chuck Barris, y apuntaba ya las maneras que llevarían al Clooney director a firmar una película tan relevante como Buenas noches y buena suerte.

Otras veces, se invierte el orden de llegada en dos películas de un mismo director. Zhang Yimou, cuando todavía hacía ese cine dúctil que arrasaba en los festivales, vio cómo llegaba a España antes Camino a casa que su película anterior, Ni uno menos, ganadora del León de Oro en Venecia en 1999 y estrenada en 2001. Algo parecido le pasó a Gus Van Sant, que consiguió que se estrenara en cines españoles Paranoid Park pero dos años después de ser premiada en Cannes y cuando su siguiente título Mi nombre es Harvey Milk, ya se había hecho dos Óscar y hecho buena taquilla.

Pero quizá valga más tarde que nunca. El director británico Mike Leigh, bandera del realismo social británico, cambió de registro radicalmente con Topsy-Turvy, un colorido retrato del mundo de la opereta china que, Copa Volpi en Venecia para Jim Broadbent y ganadora de dos Óscar técnicos -y con dos nominaciones más-, no llegó a estrenarse en España.

Asimismo, obras maestras del último cine europeo, como Reconstrucción, del danés Christopher Boe -ganadora de la Cámara de Oro en Cannes- o Hunger, de Steve McQueen; la vuelta el cine experimental de Francis Ford Coppola Juventud sin juventud -realizada antes que Tetro- o triunfos internacionales del cine latinoamericano, como Lake Tahoe, siguen inéditas en nuestro país. Además, filmografías completas de directores tan relevantes como la francesa Claire Denis o el estadounidense Hal Hartley tampoco hayan podido verse fuera de retrospectivas en casas culturales, filmotecas y festivales.

Aunque para inédita no sólo en España, sino en el mundo entero, habría que hablar de la biografía del torero Manolete. Ni los Óscar de Penélope Cruz y Adrien Brody, ni el romance entre éste último y Elsa Pataky han sacado al filme del ostracismo.

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