Iván Zulueta defiende la "honradez" de 'Arrebato' tres décadas después

  • El director compareció ayer en el certamen junto a Eusebio Poncela, Marta Fernández Muro, Elena Fernán-Gómez y el productor Augusto Martínez Torres en un histórico encuentro con los medios

Aderezado con su traje brioso, amarillo y a rayas, Iván Zulueta (San Sebastián, 1943) fue recibido ayer en la rueda de prensa previa a la gala homenaje a Arrebato (1979), Película de Oro de la corriente edición del Festival de Málaga, con un aplauso. Y sin abrir la boca. "Es la primera vez que se aplaude a esta película", afirmó. Le acompañaban los intérpretes Eusebio Poncela, Marta Fernández Muro y Helena Fernán-Gómez y el productor de la cinta, Augusto Martínez Torres, que recordó como un cortometraje de Zulueta previo a Arrebato, que se convertiría en génesis de la película, fue recibido en el Festival de Berlín "con pataleos incontenidos desde el primer minuto, un éxito que nos motivó a hacer un segundo cortometraje y al fin el largometraje". La película mantiene su rareza; o mejor, ha ganado rareza con el tiempo. "Ha menudo, cuando la han pasado por televisión, la han proyectado con los rollos cambiados; quizá el misterio que encierra se deba a que, en realidad, no la ha visto casi nadie", sentenció Martínez Torres.

Se trataba de la primera comparecencia pública de Zulueta en décadas, lo que tildaba la oportunidad de histórica. "El recuerdo de la película es fabuloso, como tocar el cielo. El rodaje fue la mezcla de todo lo soñado. Luego, claro, me hubiera gustado trabajar mucho más el guión, haber tenido más tiempo, pero de repente se dieron las condiciones y nos lanzamos, había que terminar aquello como fuese a costa de la planificación". La relación que el director mantiene hoy con su obra es la del amigo lejano: "La he visto sólo seis veces. He intentado muchas más volver a sentarme frente a ella, pero es imposible. Duele demasiado".

Arrebato parecía el comienzo de una carrera, pero fue también su final. "Llevaba ya mucho tiempo metido en drogas y creía, claro, que lo llevaba bien. Lo aproveché al rodaje pero aquello se desmadró, el rodaje duró mucho más de lo previsto y el montaje se hizo eterno. Cuando terminamos me fui a Ibiza para desconectar y regresé peor. Desde entonces, las situaciones familiares me han obligado a no salir de San Sebastián. Tengo muchos problemas para trabajar, quiero hacer cine pero me cuesta muchísimo pasar de la página en blanco. El problema es que en Euskadi no se distribuye la metadona de manera terapéutica, como en otros sitios, y me resulta difícil encontrarla. Después de Arrebato hice algunos carteles de cine, pero me cuesta demasiado y los últimos que terminé no me gustan".

En algún momento algún periodista formuló una pregunta a los actores. Respondió Eusebio Poncela: "¿Estáis locos? Tenéis aquí a Iván y por una vez está hablando a gusto". Así que el director, afable pero perjudicado, continuó con la palabra. "Lo que sí creo es que Arrebato es una película honrada, con todo lo que eso puede significar". Ahora sí respondió Poncela: "Es honrada porque el tiempo la ha hecho más misteriosa".

A pesar de que no dirige, el vasco sigue viendo cine. "Me gustan mucho El proyecto de la bruja de Blair, que me parece ejemplar en muchos sentidos, y Elephant, de Gus van Sant. REC la vi hace poco y me pareció interesante, pero me cogió en un mal día".

Tal vez Arrebato no haya pasado tan desapercibida. "Hasta hay un grupo que se llama así". Muchos le pidieron ayer una segunda película. La primera, rompedora, vive.

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