James Ellroy se asoma a una América corrupta en 'Sangre vagabunda'

  • El autor de 'L. A. Confidential' y otros títulos fundamentales de la novela negra, maestro contemporáneo del género, cierra con esta entrega su 'Trilogía americana'

El maestro de la novela negra James Ellroy asegura que vive y escribe ignorando totalmente el presente y el mundo exterior, del que dejó de preocuparse -confiesa- "hace 20 años", porque prefiere volcarse en los años 50 y 60, décadas que le obsesionan y que recrea en su imaginación de día y de noche. El escritor natural de Los Ángeles (EEUU), que visitó ayer Barcelona para promocionar su última novela, Sangre vagabunda (Ediciones B), se muestra casi desafiante a la hora de defender al personaje público que se ha creado: el de un artista con una tormentosa vida y aislado totalmente del presente. Ellroy insistió en que sí, es verdad, no tiene móvil, ni se conecta a internet, y ni siquiera ve la televisión ni lee periódicos ni libros. Sólo sus propias obras escritas tienen cabida en su casa. "No leo nada", subraya.

Para conectarse con la vida, tiene suficiente con sus amigos y su novia, y toda la investigación que necesita para escribir sus libros -Sangre vagabunda tiene 773 páginas- la encarga a terceros, que se documentan por él y le envían sus apuntes, con los que Ellroy trabajará y a los que añadirá el toque de ficción. "Ignoro totalmente el presente porque quiero ser lo más eficaz posible en mi trabajo", afirma, tras subrayar que, por ejemplo, no pensaba salir del hotel durante su estancia en Barcelona y que, en Los Ángeles, suele merodear de noche por su apartamento, de una habitación a otra, con las luces apagadas, dedicándose "sólo a pensar".

De esta manera, surgió Sangre vagabunda, que retrata una Norteamérica racista y conservadora en la que la corrupción está extendida a todos los niveles, y que cierra su Trilogía americana, integrada también por América y Seis de los grandes. "El poder corrompe a algunas personas, pero no a todas. Yo intento no hacer generalizaciones. Los actos de los protagonistas hablan por ellos. Es el lector el que debe llegar a sus propias conclusiones", aseveró. Al igual que en otras de sus obras, Ellroy, autor de L. A. Confidential, utiliza sus propias experiencias vitales para dar vida a sus personajes, que se mueven en su última obra en el verano de 1968, cuando las conspiraciones sobre la muerte de Martin Luther King y Robert Kennedy empiezan a aclararse. Es el caso del detective privado Don Crutchfield, que hereda del escritor su pasado de voyeur, y que está inspirado en un amigo íntimo que fue detective de famosos en el Hollywood de los años 50. Dwight Holly, el matón preferido de J. Edgar Hoover, vive en la novela un colapso nervioso, episodio que experimentó el propio escritor poco antes de empezar a trabajar en Sangre vagabunda.

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