Jean-Jacques Annaud convierte a Banderas en un emir preocupado por el 'Oro negro'

  • El director promociona en Madrid su película que cuenta el cambio del mundo árabe con el petróleo

El cineasta francés Jean-Jacques Annaud, que ha cambiado las estepas rusas de Enemigo a las puertas por el desalmado desierto de Catar en Oro negro con Antonio Banderas convertido en emir, asegura que los políticos deberían dormir una noche mirando al cosmos, sintiendo la soledad: "Se relativiza todo".

"No es nada fácil rodar en el desierto, es muy duro pero, por otro lado, es muy saludable: no hay nada que te distraiga, te encuentras a ti mismo, te concentras mucho en lo que estás haciendo. Es una pena que los políticos no tengan tiempo, deberían dormir en el desierto, las cosas se ven de otra manera", opinó el director.

El autor de cintas tan "ecologistas" como El oso, o En busca del fuego se encuentra de visita en Madrid para promocionar su última película, en la que cuenta el cambio del mundo árabe con el descubrimiento del petróleo y que ha rodado íntegramente en paisajes naturales del golfo Pérsico.

"Rodamos el 80% de la película en 35 milímetros, porque el polvo se metía dentro de las sensibles cámaras digitales y dejaban de funcionar. Todos los días había tormentas de arena", explicó Annaud, para quien pasar una semana en el desierto es recomendable para cualquiera que "no sepa qué lugar ocupa en la vida".

Oro negro -que se estrena el 20 de enero- se desarrolla en los años 30 del siglo pasado, cuando los árabes del desierto aún viven "mil años" por detrás de sus homólogos europeos, como le explica uno de sus consejeros al emir Nesib (Banderas), un hombre preocupado por la pobreza y el atraso de su pueblo, que se sirve de costumbres arcaicas para firmar un tratado que proteja sus intereses.

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