José Luis Rey recorre en un libro la vida y la obra de Juan Ramón Jiménez

  • El cordobés manifiesta su devoción por el autor de 'Platero y yo' en el volumen 'En el blanco infinito', publicado por Huerga & Fierro y en el que dialoga con él a través de coordenadas poéticas

José Luis Rey. José Luis Rey.

José Luis Rey. / efe

En el blanco infinito, afirma José Luis Rey, "no es un libro erudito ni científico sobre Juan Ramón: es la visión personal de un poeta de hoy sobre su maestro de ayer y de siempre". Una obra que, publicada por Huerga & Fierro, avanza "dando saltos, fijando estampas de la vida y la obra del andaluz universal" y extrayendo, a partir de los textos del moguereño, poéticas para "uso personal" del cordobés. Una colección de impresiones, reflexiones e intuiciones que "no buscan afirmar ni consolidar nada: Juan Ramón no necesita evangelistas, pero sí tal vez personas que amen completamente su obra".

Testimonio devocional, En el blanco infinito es "un libro de poeta, no de filólogo. Un libro escrito a medio camino entre el ensayo y la poesía en prosa. Los capítulos fueron surgiendo solos y sin esquema previo". Cada uno "se centra en un poema de Juan Ramón Jiménez" y sirve a Rey para hablar al mismo tiempo de la poética del Nobel y de la suya.

"Sólo a los grandes como él se les puede releer siempre", señala Rey sobre el Nobel

El autor de Espacio comparece decisivamente en la adolescencia del poeta de Puente Genil: "Lo descubro a los 14 años, tras leer todo Lorca, que fue el poeta que me abrió las puertas del reino de la poesía. Juan Ramón vino poco después y ha sido una influencia y compañía constante en mi persona y mi obra. Primero leí sus libros amarillos, como Pastorales. Muy joven aún, era ya un experto compositor de romances y estrofas de alejandrinos. Como todo el mundo, comencé leyendo la Segunda antolojía poética y el libro que me hizo descubrir al Juan Ramón más evolucionado fue la edición de sus poemas posteriores recopilados por Sánchez Romeralo en su edición de Austral". Y, desde entonces, una amplia travesía de relecturas: "Es un poeta que crece cada vez que lo lees y relees. Sólo a los grandes poetas como él se les puede releer siempre y siempre hallaremos algo de valor".

Entre las etapas de la amplia obra de Juan Ramón, Rey elige como favorita, "sin duda, la última, la de la palabra suficiente o verdadera que culmina en Dios deseado y deseante". Este libro es "el más original, el más sorprendente de nuestra tradición contemporánea. Y, sin embargo, es también el más lógico. ¿Cómo a nadie antes se le había ocurrido, tras crear una obra, crear al dios de esa obra, al dios inmanente que habita la palabra, al espíritu gobernando y dando aliento a la palabra que va a quedar sola, para que no quede sola del todo?". Rey considera que "sólo es comparable a este libro, en la poesía del siglo XX, la gran obra última de Rilke, las Elegías de Duino: ambos nos llevan, después de toda una obra, a desembocar en la eternidad lograda mediante la poesía".

Juan Ramón Jiménez bebe "de Rubén Darío, sobre todo", y presenta "un parentesco curioso con Eliot: a ambos les interesan los simbolistas menores franceses. De hecho, la poesía primera de Juan Ramón parece reflejar una naturaleza y un campo más franceses que españoles. Creó en esos primeros libros la topografía de los sueños y luego llegó hasta el dios de la palabra".

Entre los herederos poéticos del moguereño, Rey señala a "todo el 27, al principio, y, en la segunda mitad del siglo XX, Blas de Otero (otro gran artista del lenguaje), Claudio Rodríguez, Pere Gimferrer...". Entre sus mejores críticos y lectores, "Blasco, Gullón, Vázquez Medel, Alarcón Sierra, Almudena del Olmo, J. J. Lanz o Teresa Gómez Trueba. Todos ellos han estudiado a la perfección la obra de quien es ya un clásico de nuestra cultura".

¿Está presente Juan Ramón Jiménez en la poesía española actual? "Creo que no mucho -responde el autor de La familia nórdica-. La poesía actual presenta muchos caminos, pero no muchos como el juanramoniano: entrega completa a la poesía por amor a la poesía y nada más. La poesía, lo supo siempre Juan Ramón, es ella misma el premio".

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