La Junta decide someter a la Orquesta Filarmónica al régimen de subvenciones

  • El Ayuntamiento aprobó ayer una moción por la que insta al Gobierno andaluz a mantener las transferencias nominativas, según lo estipulado en el consorcio · Plata replicó que las inversiones "están garantizadas"

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La crisis y las dificultades de las administraciones públicas a la hora de afrontar sus gastos siguen generando incertidumbres en los más diversos agentes culturales. Si la situación de la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) venía siendo ya delicada en los últimos años por las reducciones de presupuesto (a pesar de las cuales ha logrado mantener en marcha sus actividades), las nuevas noticias no contribuyen precisamente a transmitir sosiego a sus miembros, seguidores y abonados. Desde su constitución hace 20 años, la OFM se sostiene económicamente mediante la constitución de un consorcio en el que participan al 50% el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía, que contribuyen a su financiación a través de sus presupuestos. Pero el Gobierno andaluz plantea ahora un paisaje muy distinto: que la orquesta se acoja al régimen de subvenciones públicas. De entrada, la medida implicaría que las inversiones de la Junta pasarían de ser nominales a ser concurrentes, o lo que es lo mismo, que la OFM tendría que competir con otras entidades culturales para aspirar a obtener determinadas cantidades. Una novedad que plantea demasiadas incógnitas y algunos problemas esenciales.

El Ayuntamiento de Málaga aprobó en el Pleno de ayer una moción por la que se insta a la Junta a "mantener sus compromisos con el consorcio" y mantener sus habituales transferencias presupuestarias y nominativas. La moción denuncia que la decisión "unilateral" de la Junta, comunicada directamente a la gerencia de la OFM sin haberla puesto antes en conocimiento del consorcio, implica la vulneración del artículo 37 de los estatutos del mismo, que establece como forma de financiación "las aportaciones que destinen para tal la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento con cargo a sus respectivos presupuestos en cuantía del 50% del desequilibrio presupuestario para cada ejercicio económico anual". "Difícilmente", según el mismo texto, "esto es conciliable con la obligación de concurrir a un procedimiento de subvención que ya por naturaleza es graciable".

Preguntado al respecto ayer en Antequera, el consejero de Cultura, Paulino Plata, se refirió a la medida como un "proceso habitual" y afirmó que la Junta acordó dar luz verde al mismo "por recomendación del interventor", aunque afirmó que la inversión "está garantizada". Lo cierto es que, además de la OFM, las orquestas sinfónicas de Granada y Córdoba han recibido también durante los últimos días la comunicación que las conmina a inscribirse al régimen de subvenciones. Las tres han respondido a la Junta con otros tantos escritos en los que critican la decisión.

En este sentido, el gerente de la OFM, Juan Carlos Ramírez, se preguntó ayer "por qué después de veinte años se decide algo así" y recordó que el artículo 2.2. de la ley de subvenciones exime de las mismas a las aportaciones dinerarias a entes públicos, "y la OFM es un ente público". Ramírez subrayó además que la orquesta carece "de convenio de conformidad para que nos den subvenciones" y recordó que, en caso de tener que acogerse a las mismas, las decisiones tomadas en el consorcio pasarían a ser tuteladas por la Dirección General de Innovación e Industrias Culturales: "No sabemos quién se encargaría entonces de la fiscalización de nuestros documentos, cuando éstos ya están fiscalizados por el Tribunal de Cuentas y por el mismo interventor de la Junta". Que la OFM tuviera que solicitar subvenciones daría lugar, además, a algunas situaciones paradójicas: por ejemplo, dado que la presidencia del consorcio se establece en turnos rotatorios para el Ayuntamiento y la Junta, cuando correspondiera el turno al consejero de Cultura, éste estaría obligado a pedir subvenciones a sí mismo y autosubvencionarse. Del mismo modo, la representación de la Junta en el consorcio la ostentan miembros de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, que tendrían así que aspirar a las subvenciones que concediera la Dirección General de Innovación e Industrias Culturales.

Pero, más allá del marasmo burocrático, el nuevo régimen, que se pondría en marcha ya este año para hacer efectivas las primeras subvenciones en 2013, pondría a la OFM en una situación muy delicada respecto a la posibilidad de continuar con sus proyectos tal y como lo hace actualmente. Las subvenciones se conceden anualmente siempre a posteriori y a partir de las memorias explicativas con las actuaciones previstas presentadas; en caso de disconformidad con las mismas, la inversión, simplemente, no se concede. Con semejante inestabilidad, mal podría una orquesta filarmónica seguir adelante. Falta por ver de qué modo la decisión de la Junta es contraria al estatuto del consorcio y a la ley. Así que el culebrón se adivina largo.

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