arte Polémica en el Palacio de Buenavista

La Junta confía en que la familia Picasso no fuerce la salida de Lebrero

  • El patronato del Museo Picasso se reúne hoy para decidir la continuidad del director artístico tras la exposición 'Viñetas en el frente' · La Consejería de Cultura se reafirma en su apoyo mientras exprime sus negociaciones

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Los miembros del patronato del Museo Picasso Málaga no estaban anoche para muchas verbenas. En realidad, desde que el pasado lunes estallara la polémica a cuenta de la exposición temporal Viñetas en el frente, con una acalorada y visible discusión entre la presidenta de honor del patronato, Christine Ruiz-Picasso (quien acusó a la Junta de hacer un uso "político" y "oportunista" del museo), y el consejero de Cultura, Paulino Plata, los ánimos han estado muy caldeados, especialmente cuando salió a la luz la exigencia (anterior al mismo lunes) por parte de la patrona de la salida del director artístico, José Lebrero. Tras esa declaración decidida de "pérdida de confianza", el patronato se reúne hoy en pleno (incluido Bernard Ruiz-Picasso, presidente del Comité Ejecutivo del museo, que no venía a Málaga desde el pasado diciembre por motivos de salud) para decidir en torno a esta exigencia y acordar la salida o la permanencia de Lebrero. La multitud de declaraciones y alegatos que en los últimos días han proliferado a favor de éste, en boca de asociaciones de artistas de toda Andalucía y de intelectuales de la relevancia de Chantal Maillard, así como en las redes sociales, han añadido más temperatura a la situación más delicada que atraviesa el Museo Picasso desde su feliz inauguración en 2003. Lo que puede ocurrir hoy en la reunión del patronato constituye aún un misterio, pero fuentes de la Consejería de Cultura, que desde el mismo lunes mantiene intensas negociaciones con el entorno de la familia de Picasso para evitar el despido, apuntaron ayer que esperan un cambio de postura por parte de Christine Ruiz-Picasso, de manera que no fuerce la salida de Lebrero. Las mismas fuentes se mostraron optimistas al respecto y añadieron que algunos patronos más próximos a Christine y Bernard Ruiz-Picasso están sirviendo de "puentes" para limar asperezas.

Lo cierto es que, por mucho que el año pasado las fundaciones del museo que representaban respectivamente a la familia y a la Junta se fusionaran en el actual órgano gestor de la pinacoteca, ambos frentes comparecerán hoy con premisas muy distintas. Los patronos más cercanos a la Junta apoyarán "decididamente" a Lebrero, según las mismas fuentes. En cuanto a Christine y Bernard Ruiz-Picasso, así como el resto de patronos vinculados con la familia, todo dependerá del éxito de las negociaciones. Si bien algunos patronos de este entorno muestran una postura más flexible respecto a la Junta, otros, cuya influencia en Christine y Bernard Ruiz-Picasso no es menor, apuntan justo en el sentido contrario. La situación, por tanto, es extremadamente frágil y es posible, según otras fuentes, que todo se decida por la letra pequeña. Resulta significativo, por ejemplo, el hecho de que Christine Ruiz-Picasso no podrá hacer uso de su voto de calidad, un privilegio del que dispuso en su momento y que posteriormente perdió para casos de gravedad como el que aquí atañe. Si se produjera un empate de votos (las dos antiguas fundaciones mantienen en la única actual una estructura simétrica en cuanto al número de patronos), Lebrero continuaría en su puesto.

No obstante, todas las fuentes coincidieron en señalar que, sea cual sea la decisión que se adopte, el director artístico quedará en una situación muy comprometida, con un serio desgaste de confianza. Las fuentes de la Consejería insistieron ayer en que la capacidad de Lebrero para impulsar el museo "no puede ponerse en duda por una cuestión política", y que el patronato en pleno lo aceptó como director tras superar el pertinente concurso. Pero también es cierto que, antes de llegar al Picasso, Lebrero era un especialista muy valorado por la Junta, que lo puso al frente del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, con un criterio que no ha terminado de convencer a Christine y Bernard Ruiz-Picasso; según otras fuentes, la anterior exposición temporal de Martin Kippenberger, una apuesta muy personal de Lebrero, ya no gustó mucho a la familia de Picasso por la ridiculización que hacía del malagueño. La disputa viene de antiguo. Pero quien más tiene que perder es el museo.

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