La Junta protege los tesoros bajo el agua para combatir a los saqueadores

  • Las 56 zonas con restos arqueológicos submarinos se inscriben en un catálogo para evitar expolios como el del caso 'Odissey' · La medida afecta a seis áreas malagueñas, como Mezquitilla y el Faro de Calaburras

No sólo el patrimonio terrestre de Andalucía contará con protección jurídica, también los tesoros de su mundo submarino. El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía acordó en su reunión de ayer inscribir en su catálogo del patrimonio histórico 56 yacimientos que están situados en su lecho acuático (aguas continentales e interiores, del mar territorial y de la plataforma continental ribereña). Esta relación podrá ampliarse con la incorporación de nuevos yacimientos que se localicen y documenten en el futuro.

Andalucía se convierte en la primera comunidad española que aplica un régimen de protección jurídica a los enclaves arqueológicos bajo sus aguas, de acuerdo con las recomendación de la Unesco que España firmó en 2001.

El organismo internacional pretende de esta forma evitar litigios como el que rodea al gran tesoro del buque HMS Sussex, en el que se ven implicados España, Reino Unido y la empresa estadounidense Odissey. Este buque del siglo XVII de bandera inglesa fue hundido en el Estrecho de Gibraltar con un cargamento de oro y plata valorado en 3.500 millones de euros.

"Se trata de evitar expolios como los que han provocado incidentes que no hace falta recordar", aludió a este caso el portavoz del Gobierno andaluz, Manuel Pérez Yruela.

La lista de zonas a proteger incluye entre los enclaves de mayor antigüedad el de Punta Nao en Cádiz, con abundantes hallazgos púnicos y romanos. Esta provincia es la que alberga mayor número de localizaciones (31) y bajo sus aguas se encuentran numerosos restos cerámicos de diferentes cronologías (púnica, romana, medieval y moderna), entre ellos, material de artillería y restos de busques ingleses, españoles o franceses. La Ría de Huelva, con restos de finales de la Edad de Bronce, se suma como la zona con restos más antiguos. Entre los más modernos, se incluye el pecio del Empire Warrior, buque británico hundido en Huelva en 1941 por tres aviones alemanes.

En cuanto al litoral malagueño, la nueva medida afecta de manera directa a seis zonas: la desembocadura del río Padrón, en Estepona, conocida como Los Mármoles, donde se localizan 43 bloques de mármol de diversas formas similares a los hallados en el yacimiento romano de Ostia Antica, en Italia; los cañones del Saladillo, también en Estepona donde se encuentran restos de época moderna; el Faro de Calaburras, en Mijas, donde se localizan restos como el pecio de los Holandeses y el pecio de las Columnas; el pecio del bergantín Isabella, que naufragó cerca de Benalmáden en 1855; la corbeta alemana Gneisenau, hundida en el espingón de Levante del Puerto de Málaga en 1900; y el enclave de Mezquitilla, cerca de Algarrobo, que alberga restos de un navío mercante de época púnica.

La declaración como zonas arqueológicas, que también se adelanta al plan de ámbito nacional diseñado por la Administración central, tiene como principal objetivo preservar del expolio todo el patrimonio subacuático de carácter histórico. Entre otras medidas de protección, establece la obligatoriedad de una autorización de la Consejería de Cultura para las obras e intervenciones de remoción de terrenos en las zonas delimitadas (construcción de gaseoductos y puertos, dragados, regeneración de playas, parques eólicos-marítimos, etcétera).

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