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Ken Follett, un fenómeno para 'Un mundo sin fin'

  • El escritor presentó ayer en Vitoria la continuación de 'Los pilares de la Tierra', de la que ya se han impreso 700.000 ejemplares

El escritor Ken Follett explicó ayer su fórmula para enganchar al lector, que consiste en que sus personajes "conforme resuelven un problema surge otro, y eso hace que los lectores pasen página". Follett presentó en la Catedral de Vitoria Un mundo sin fin, la secuela de Los pilares de la Tierra, que ha arrasado estas navidades en las librerías, con 700.000 ejemplares impresos en España, que en febrero llegarán al millón.

Su relación con Vitoria deriva de que Follett se ha inspirado en el deterioro de la catedral alavesa para ambientar parte de la novela. En este templo explicó ayer que "lo importante para mí es tener siempre un problema nuevo y fresco que aparezca para cada personaje de la historia. Conforme resuelven un problema surge otro, y eso hace que los lectores pasen página, se vean inmersos en el mundo de la historia y se olvidan del mundo real en el que viven". Para escribir sus novelas Follett comienza haciendo un resumen de la historia: "La trama es lo más importante. Algunos autores empiezan por los personajes, piensan en dos o tres y se imaginan lo que sucedería si se reunieran, la historia surge de los personajes, pero la mayoría de los escritores populares funcionamos al revés: pensamos en una historia, una idea, y luego pensamos en qué ha sucedido antes y después y quienes son estas personas, lo que quieren y desean, y así crece la historia". Así, antes de escribir cada libro, "escribo unas cincuenta o sesenta páginas de resumen, en eso tardo un año. Una vez que estoy satisfecho y la editorial también, empiezo con el capítulo número uno".

No le importa demasiado la documentación: "no se tarda tanto tiempo como uno podría pensar. Hay que leer mucho, a veces entrevisto a personas, en una historia medieval me fijo en edificios medievales, pero tardo unas seis semanas al año en hacer la investigación; es la parte más divertida, es mucho más fácil que escribir, por eso a la mayoría de los escritores les encanta la investigación".

Lo que sí es imprescindible en sus novelas es una mujer fuerte, ya que cada uno de sus libros tiene una heroína. Follett rememora que "esto empezó en El ojo de la aguja, y disfruté porque entonces era muy raro que un thriller tuviera a la mujer como la heroína: disfruté escribiéndolo y a los lectores les encantó, así que he seguido con esta fórmula". En cambio, la crítica que se ha hecho a Un mundo sin fin es que su heroína, Caris, es una feminista demasiado avanzada para la época. Follett replica que "en todas las épocas de la historia hay gente que se rebela frente a las limitaciones de la sociedad. En la Edad Media había mujeres que se negaban a aceptar el papel que tenían que desempeñar y se convirtieron en prioras o comerciantes por toda Europa. Eran una minoría, es cierto, pero siempre había alguna rebelde, y ésas son las personas sobre las cuales se escriben historias, porque son las más interesantes".

Caris es la reformista, porque Un mundo sin fin "se fija en un periodo de cambios radicales debido a la peste negra en la Edad Media. Así que gran parte del argumento dramático, del conflicto entre los personajes procede de su respuesta al cambio. La medicina está en vías de cambio, la población ha caído, las relaciones entre trabajadores y patronos cambian: la trama es el cambio y cómo lo abordan distintos personajes". La figura conservadora la representa el prior Godwyn, que, a juicio de Follett, "es un poco desagradable".

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