El Koala cambia el mundo rural por el urbano en su nuevo disco

  • El músico malagueño acaba de lanzar el single 'Las niñas que se peinan', antesala del disco 'El Koala se acerca a la ciudad'

Manuel Jesús Rodríguez El Koala tenía muchas ganas de tener una bicicleta para pedalear por el carril bici de Málaga y ha sido en esos paseos donde ha encontrado la inspiración para su quinto disco, El Koala se acerca a la ciudad, en el que abandona "lo rural" para ironizar sobre "lo urbano". "Son diez años y cuatro discos hablando de la temática rural. Me he querido acercar a la ciudad, a mis amigos, con canciones de amor, de aventuras, de reflejar lo que veo", explica el músico malagueño sobre su nuevo disco, que se publicará el 25 de mayo aunque ayer apareció su single Las niñas que se peinan.

En esta ocasión, el artista, que se hizo popular en 2006 con el tema Opá, yo viazé un corrá, ha querido dar "la visión de un campesino" de lo que es la ciudad, y, además, ha querido acercarse "al flamenqueo" para las músicas."Me he orientado por ahí porque con el flamenco puedes cantar llorando y nadie se da cuenta. No es que el disco tenga temas tristes sino que han pasado cosas en mi familia que me han hecho tirarme por ahí", señala enigmático Rodríguez. En cualquier caso, insiste, es un disco "de fiesta", "de alegría y de gusto por la vida".

Entre los nuevos temas ha dedicado uno a Facebook, que él ha rebautizado como Faceburro y en el que critica algunos de los usos y costumbres en esa red social. Otro, "lleno de poesía", es El vegetariano guapo, en el que un vegetariano y un hombre que apaña coquinas "intercambian opiniones": "Vegetariano guapo no te enfades, por favor, si me gusta el jamón/ si soy buena persona y me gustan los burgerking y los macdonald", canta.

"La ciudad para mí es una caja de sorpresas. Veo cómo funciona el ser humano y me asombro. Por ejemplo, todo el mundo parece panadero por los pitidos, como hacen los de mi pueblo para llamar a los clientes", compara El Koala. También le llama mucho la atención lo "abrigadísima" que va la gente, por eso ha compuesto No me quiero resfriar. "La gente está obsesionada con no coger frío. En el campo si te pasa, tomas miel y tomillo y se acabó", afirma.

De la ciudad le gusta "lo variopinta" que es, "la de gente que hay en todas partes y para todo" pero le gusta más el campo, "donde no todo es a base de dinero sino de relaciones con tus vecinos. Es algo de una gran belleza".

Aunque mantiene que la inspiración para este disco ha surgido en sus paseos en bicicleta de los dos últimos años también reconoce que "quizá" ya había llegado el momento de salir de "lo rural": "a lo mejor no he querido repetirme", especula sobre sus motivos.

Espera y desea que el disco funcione muy bien y lo comprobará en su temporada "fuerte" de actuaciones, de mayo a octubre: "me contratan en muchas verbenas de pueblo y me encanta porque su espíritu es el mío y estoy muy cerca del público", revela, aunque también le gusta "el subidón" de cantar ante 20.000 personas, como hizo en 2006 en el Interpeñas de Zaragoza.

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