El Koala dedica su nuevo disco al albañil en una crisis de la que hay que aprender

  • El músico malagueño, que se hizo popular gracias a 'Opá, yo viazé un corrá', graba su tercer disco en el que todo sigue igual

El cantante El Koala -popular por su Opá, yo viazé un corrá- graba su tercer disco donde homenajea a los albañiles en una crisis, de la que cree que aprenderemos a ser menos consumistas, se declara en una entrevista "fanático de Jesús de Nazaret, Manolo Escobar y Nacho Vidal" y ve a Obama "buena gente".

Soy arbañi, Pa los guarros, Amigo cerdo, Dios apunta las horas extra, la rumba Hoy comemos en el bar o Me voy a comprar una Puch son algunos de los once temas de ese trabajo que mantiene su línea de rock rústico aunque evolucionada. Según explica el artista, que saca el nuevo disco en primavera, la canción del albañil cuenta la historia de uno de ellos que, "aunque la cosa esté como está, trabaja por su cuenta y si una pared le sale doblá, no importa".

Pese a ver "el ladrillazo en la cara", encuentra positivo en la crisis que "aprenderemos a tener los pies en el suelo, que no somos tan ricos, a valorar el corralito, el huertecito" y a considerar si es necesario "en casa cuatro o cinco móviles o dos o tres coches".

Y es que El Koala cree que "si vives con menos, menos sufrimiento también", ya que "es como la pescada que corre buscándose la cola: mientras más corre, revienta y nunca la encuentra", y ve que "nos hacemos desgraciados cuando necesitamos entrar en el consumismo".

Con mucho respeto, por la crisis, o Soy arbañi son títulos que baraja para el nuevo trabajo, que sigue con temas sobre el campo, pero "con cosas nuevas en letras, temática y producción y sin perder la esencia rústica del campo de la Axarquía", comarca donde vive.

Destaca canciones "cachondas" como Pa los guarros y del disco "el toque de humor y cachondeo grande y a la vez su punto poético".

Amigo cerdo es la historia de un matarife (el que los mata y descuartiza) "convenciendo al cerdo para matarlo y comérselo; al final no lo mata, se hacen amigos y van a comerse un arroz".

"Dios apunta las horas extra y liquida cuando él quiere; siempre todo lo hace bien, normal como Dios que es...", canta El Koala, que afirma que "mucha gente del rock no es creyente, pero nosotros sí; no me da vergüenza nombrar a Dios en las canciones".

"Soy creyente, cristiano y no renuncio a mis raíces, a lo que se me ha dado y al agua que se me echó en la cabeza", resalta y añade que "ser cristiano no perjudica a nadie, no lo veo malo, y desde el Opá soy más creyente", en referencia al éxito de ese tema musical que fue Disco de Oro y del que subraya que se trató de "un milagro".

Incluirá canciones "con un rollo más poético, más serio" y que hay "algunas más flamenquitas, otras más rockeras con guitarra eléctrica y otras más en plan rumba reaggeton".

Sobre sus historias dice que "aunque con humor y el rollo cachondo, queremos reivindicar que somos hijos de la tierra y que nuestro canto y poesías vienen de la tierra".

Trabajó en el campo, la construcción y repartiendo pan; en Río Granadillas, aldea de Rincón de la Victoria (Málaga), quiso "currar" para comprar una guitarra, empezó a tocar con 16 años, ensayaba en una cuadra y enganchó a su hermano Carlos para la música. Estuvo en doce o quince grupos (Los Ducati, Los Trinidad, Mínima expresión, Arte y duende...) hasta que colgó en internet un videoclip, grabado en un corral.

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