'Licenciado' en humor gráfico

  • El ilustrador Omar Jannan imparte a finales de octubre en la Térmica un taller de historietas "donde no se aprenderá a dibujar", explica el malagueño

Omar Janaan (1988, Marbella) llega en una de esas bicicletas "algo estropeadas" del Ayuntamiento a su cita. Puntual, el ilustrador marbellí de padre sirio, madre catalana y abuelos charnegos no para de hablar durante cuatro horas. Su visión de la realidad se traduce en viñetas de humor ácido "no tan digerible, algo underground". " Lo que entendemos por correcto, bonito y cómodo no me llama la atención para hacer humor. Por eso no me contratan", zanja entre risas mientras apura un zumo multifrutas. Sus musas, cotidianas, costumbristas, -"llámalas como quieras", interrumpe-, las suele encontrar en su madre, su abuela o su hermana. Janaan hace tiempo que dejó de utilizar cascos por la calle para observar, cual periodista, y luego coger esa parte de realidad "a la vista de todos" y convertirla en una de sus desenfadadas viñetuelas. "Recuerdo escuchar a una mujer diciéndole a otra: "Me ha costado solo 3 euros -refiriéndose al collar-, con la cadena incluida". Me imaginaba que el perro también iba en ese pack", ejemplifica. "Luego hay situaciones sociales más preocupantes, como es evidente", recuerda.

Del 28 de noviembre al 1 de diciembre, el artista malagueño impartirá en la Térmica un taller de historietas y proceso creativo del humor gráfico titulado Ríete de todo. "¿Pero se puede reír uno de todo?", pregunta la entrevistadora. "Claro, porque puedes hacer humor con casi todo. El humor tiende, además, a igualar todo: clase social, estatus", responde en tono amable. Durante el curso, el malagueño de formación autodidacta -lo que significa para Janaan "estar pendiente de muchas cosas" y de los artistas que le rodean, entre ellos a su "admirado" Emmanuel Lafont (1980, Buenos Aires)- no enseñará a sus alumnos "a montar en bicicleta, a jugar al fútbol o a dibujar". "No vas a aprender a dibujar de una manera depurada, como ocurre en cuanto pisas la Facultad de Bellas Artes, pero sí que vas a aprender a resolver problemas relacionados con el dibujo. El hilo conductor es el humor, la creatividad y el dibujo. No es una cuestión a nivel técnica", aclara.

Además, el malagueño no tiene una "versión definitiva del taller", siempre lo está cambiando. Tras impartir clases en la Universidad de Málaga, la Fnac, el Centro de Arte Contemporáneo e, incluso, en México, tiene algo muy claro: "La comunicación es importante, por eso, entre otras cosas, nos sentamos en una mesa redonda para que así todos nos podamos ver las caras. A mí me gusta que participen. Recuerdo la primera clase en la Fnac en 2011. Estaba muy nervioso porque era un tema de pasión, algo así como declarar tu amor por alguien", cuenta.

Al final de la conversación, el marbellí reflexiona: "Nacemos con un pan debajo del brazo. Yo nací, como todo el mundo, con un lápiz. ¿Qué es lo primero que nos dan? Un lápiz para que pintes y dejes de dar el coñazo. Curiosamente hay un momento en que te dicen que lo del lápiz no es importante y lo dejamos". Antes de dedicarse profesionalmente al dibujo, Janaan empezó la carrera de Administración y Dirección de Empresas -"no era lo mío", admite-. También la de Filología Hispánica, aún sin terminar. Por ahora, prefiere ser tan sólo un licenciado en humor gráfico.

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