Liturgia del grito

  • La compañía malagueña La Imprudente prepara el montaje de 'Las troyanas' de Eurípides que presentará en el Teatro Romano el 2 y el 3 de agosto bajo la dirección de Sebastián Sarmiento, autor también de la versión

El local de ensayo de La Imprudente respira teatro por todas partes. Fuera hace un calor insoportable, pero dentro corre un refrescante aroma a escena por hacer, especialmente gratificante por cuanto la escena entraña más un camino que una meta. Los actores acometen ya sus ejercicios, canto incluido, guiados por Lorena Roncero, la ayudante de dirección. Y el director de la compañía, Sebastián Sarmiento, toma asiento en una mesa sobre la que se distribuyen volúmenes de Bertolt Brecht y Steven Berkoff junto al texto del nuevo proyecto de la agrupación malagueña, que a dos meses de su estreno reviste ya hechuras contundentes merced a las muchas horas de trabajo y ensayo acumuladas. La contribución de La Imprudente a la vida teatral de Málaga es merecedora de un reconocimiento mucho más amplio del que hasta ahora ha sido objeto: en tiempos verdaderamente difíciles, cuando el tejido escénico ha acusado un desamparo atroz y la sola idea de poner en marcha una obra parecía (parece) descabellada, Sarmiento y los suyos han puesto enormes dosis de coraje para presentar espectáculos ambiciosos, con repartos amplios en los que han figurado los mejores intérpretes de la ciudad, de la mano de autores clásicos y contemporáneos, con un rigor y un cuidado en las producciones que han lanzado un cable no pequeño a la dignidad de la profesión y, sobre todo, con la intención preclara de ganar para la causa a la gran masa de público potencial que desconoce aún lo mucho que le gusta el teatro. En todo este tiempo, La Imprudente ha acuñado además una forma propia y bien reconocible de hacer teatro, marcada a fuego por la acción como materia prima, con aspiraciones tanto lúdicas como artísticas. El proyecto cuyo texto baraja ahora Sarmiento en sus manos es nada menos que Las troyanas de Eurípides, que vestirá de largo los días 2 y 3 del próximo agosto en el Teatro Romano de Málaga, dentro del ciclo Teatros Romanos de Andalucía. Málaga Hoy compartió hace unos días uno de los ensayos con La Imprudente y cabe constatar que el órdago prometido es de altura. Suficiente, al menos, para que el reconocimiento otorgado sea tan cálido como el merecido.

Sarmiento explica que, curiosamente, la primera opción que se presentó a tiro para presentar a la convocatoria de la Consejería de Cultura era una comedia: "Pero un día, viendo el telediario en casa, vi imágenes de Lesbos e Idomeni y comprendí que quería contar eso. Yo sostengo que el teatro está para decir cosas. Es más, para gritarlas. Para alzar la voz contra aquello que creemos que está mal. Esa es la razón de nuestro oficio. Lo que sucede es que no tengo el talento suficiente para dirigir Lisistrata. Por eso opté al final por Las troyanas, porque es una obra que habla de la guerra, de todas las guerras. Se trata de una tragedia que se pone de parte de todas las víctimas de la Historia, y desde ahí lanza un grito para exigir que el dolor termine de una vez". Advierte Sarmiento que el texto de Eurípides "es precioso, de un profundo calado poético", si bien, al mismo tiempo, "es un instrumento difícil para llegar al espectador de hoy. La tragedia es un canto permanente al dolor, pero el público de nuestro tiempo necesita que lo muevan, que las acciones lo lleven de un sitio para otro, y esto es justo lo que hemos aportado". Esta revisión se da ya desde la misma versión que firma Sarmiento del texto original: "Trabajé a partir de la misma estructura y he respetado la idea general. Pero, a partir de aquí, difícilmente encontrarás en nuestro texto dos o tres frases completas que aparezcan en cualquier edición de Las troyanas. Tampoco hay fragmentos de otros autores. Tenía muy claro lo que quería decir y de hecho la escritura fue un proceso en ocasiones delicado, porque me he implicado de una manera muy especial. Nos dirigimos a los espectadores del presente, especialmente a los jóvenes, pero también a quienes apenas van al teatro. Y para eso hacía falta una reescritura completa".

Sebastián Sarmiento ha armado un reparto a la altura de la circunstancias, con seis intérpretes que figuran, por derecho, en la primera línea de la escena alumbrada por el paisaje local. Entre ellos figuran actores habituales de La Imprudente como Pablo Fortes (que interpreta a Taltibio), María Benítez (Casandra) y Ana Ráez (Andrómaca). Andrés Suárez, que protagonizó el anterior montaje de la compañía, un Romeo y Julieta estrenado en el Teatro Cánovas, se mete aquí en la piel de Menelao. Pero también es costumbre en La Imprudente invitar a artistas de otras compañías a incorporarse a sus proyectos, y Sarmiento ha hecho lo propio para la ocasión con dos actrices de gran calibre: Elena de Cara, que ha trabajado con compañías como Histrión Teatro y que ha participado en espectáculos como Tres de Vicente Ortiz y Miguel Zurita e Historia de Mikoto de Alberto Cortés, encarna a Helena de Troya; mientras que Carmen Baquero, miembro de Caramala y verdadera actriz fetiche del teatro malagueño, compone una Hécuba conmovedora. "He visto a Elena de Cara hacer papeles muy distintos y siempre bien, así que pensé que podría ser una Helena de Troya perfecta", explica el director, quien añade: "Con Carmen Baquero ya había trabajado en otras ocasiones y cada vez ha sido un gustazo. Cuando le propuse que interpretara a Hécuba me respondió enseguida que tal vez este papel requería una actriz de mayor edad, pero yo le repliqué que no quería la Hécuba anciana que se ve habitualmente, sino a una mujer con un carácter fuerte, que tirara del carro, y que por eso ella era la actriz ideal. Elena de Cara y Carmen Baquero son de esas actrices maravillosas capaces de asumir retos muy distintos y salir siempre airosas, muy exigentes, con un sentido del oficio que yo comparto plenamente. Que aceptaran subir a este barco es un privilegio".

Con la asesoría de voz de Raquel Pérez Alberdi para unos poderosos coros (resuena algo que recuerda a Lygeti) y la dirección técnica de Pedro Hofhuis, estas troyanas de todos los tiempos quieren hacer Historia. Y la Historia es suya.

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