Loquillo reivindica 'A solas' el derecho a la poesía como "bien común"

  • El cantante revisará sus discos en solitario (en el último, 'Su nombre era el de todas las mujeres', interpreta versos de Luis Alberto de Cuenca) el día 23 en el Cervantes

A solas significa, literalmente, sin Trogloditas ni ningún otro grupo. Lo advierte José María Sanz Loquillo (Barcelona, 1960) al otro extremo del hilo telefónico: "Esto no es un rollo de cuatro guitarras acústicas ni una cosa intimista. Es una gira de teatros de primera división con un repertorio en el que canto poesía. Me acompañan seis músicos y hacemos temas de los seis discos que he lanzado en solitario, sin Trogloditas, desde 1996". Aclarada la cuestión con todos los puntos sobre las íes, la situación pasa sin embargo, y necesariamente, por preguntarle al intérprete por los garitos y las salas de conciertos que conformaban su hábitat natural hasta no hace mucho. Responde con un lacónico "prefiero el teatro" y entonces ya sabe uno a lo que atenerse. Lo cierto es que Loquillo comparecerá el próximo jueves 23 de febrero a las 21:00 en el Teatro Cervantes dentro de su gira A solas con una propuesta que revisará sus trabajos en solitario con parada especial en el último, Su nombre era el de todas las mujeres, en el que canta versos de Luis Alberto de Cuenca.

Cuestionado al respecto, el cantante no duda en deshacerse en elogios en pro del poeta: "Mi afinidad hacia Luis Alberto venía ya de cuando escribía letras para grupos de rock, pero es que además es el poeta vivo más importante de la lengua española, el que más puertas ha abierto, el que más registros ha tocado y el que más poesía ha garantizado para el futuro". El autor representa así el eslabón último de una trayectoria que ha puesto voz también a otros poetas como Gil de Biedma y Mario Benedetti, lo que, tratándose del mundo del rock, a menudo ha estimulado en Loquillo la sensación de rara avis al abordar un registro que parecía consagrado a los cantautores: "Ni te cuento lo que tuve que tragar en el 96, en el 98 y del 2000 hasta ahora. Mucha gente preguntaba abiertamente quién era yo para hacer estas cosas, como si no me correspondiera, como si no tuviera derecho. Pero creo que la poesía es un bien común, algo en lo que merece la pena invertir, y por mi parte no va a faltar". Se impone, entonces, preguntar por determinadas élites culturales próximas al divismo sustentadas en la ortodoxia, y Loquillo dispara: "Los de la ceja han hecho mucho, mucho daño. Han dejado bien claro qué pertenecía a unos en exclusiva y con qué se podían conformar los otros, pero yo siempre me he enfrentado a las ortodoxias y lo voy a seguir haciendo". Su reivindicación, oigan, no es flor de un día: "El Loquillo que vivirá dentro de 20 años está naciendo ahora".

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