música

Maestros antiguos, corazones presentes

  • Lleno en La Cochera Cabaret para recibir a León Benavente en un concierto espléndido

  • La aparición de Ángel Stanich fue la sorpresa de la noche

Concierto de León Benavente, el pasado martes, en La Cochera Cabaret. Concierto de León Benavente, el pasado martes, en La Cochera Cabaret.

Concierto de León Benavente, el pasado martes, en La Cochera Cabaret. / nacho sánchez

La noche estaba fría en la calle. Era un martes, día por lo general raro para la música en directo. Pero en un pequeño rincón de la Avenida de los Guindos bastaron los primeros sonidos de Tipo D para que unas 300 personas se vinieran arriba. Los acordes anunciaban la primera canción del concierto de León Benavente y el público enloqueció. Y así siguió toda la noche bajo la dirección de Abraham Boba, que desde el escenario hacía y deshacía. Conduciendo, batuta en mano, a un público que obedecía a su locura y que había agotado las entradas con casi dos meses de antelación.

León Benavente, que llegó a Málaga de la mano del ciclo San Miguel Music Explorers, despliega uno de los directos más rompedores del panorama musical nacional. En la Costa del Sol lo hizo sin romper el hielo, de golpe. Con una intensidad creciente hasta el último suspiro, cuando la pareja que protagoniza Ser Brigada acabó casi por destrozar el escenario en su fantástico viaje. Entre medias, canciones con ritmos endiablados, un cantante que parece exorcizar sus demonios con la música, guitarras y una batería descomunal.

También letras que dibujan un país al que, desgraciadamente, ya todos nos hemos acostumbrado. Palabra a palabra componen el puzle nacional, con piezas como la corrupción, la falta de diálogo, la selva social, la violencia, los gobiernos inútiles, el postureo, los nacionalismos, el éxito momentáneo o una ciudadanía que se ha hartado de esperar a ese futuro que nunca llegará. "Los seres humanos somos fieras. Devoramos a quien sea, bien por fama bien por recompensa. Poca ciencia, pocas letras. No sé cómo lo vamos a parar", que dice uno de los temas que se acerca al corazón de las tinieblas.

Pero también hay huecos que se rellenan con cierto optimismo marcado por el presente, por la música, por el aquí y ahora. Seamos felices, ahora que todavía no ha salido el sol. Mañana, Dios dirá. Que se lo digan a Ángel Stanich, que tras su concierto en el mismo escenario del pasado sábado decidió acompañar a León Benavente para cantar a dúo Maestros antiguos para sorpresa de los presentes. Coreó el público todas y cada una de las estrofas de León Benavente. Se las sabía al dedillo. Tenía ganas de ver a una banda que no visitaba la ciudad desde 2014, cuando se presentaron al público local en la Sala Velvet. Da que pensar que una de las bandas más interesantes de la música patria, cuyo disco 2 fue designado como el mejor de 2016 por la prensa especializada, haya llegado a Málaga en los últimos coletazos de una gira que comenzó 20 meses antes. Y aún más que haya tenido que ser una marca de cerveza la que ha brindado esa oportunidad al respetable malagueño. Hay que hacérselo mirar.

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