Málaga acoge la edición de 'Diario de a bordo', obra inédita de Gerardo Diego

  • La fundación que lleva el nombre del poeta del 27 y la Diputación provincial publican textos sobre la travesía que el escritor realizó de Génova a Filipinas en 1935 junto a poemas y cartas a su mujer

El mar inspiró buena parte de su poemario y al mar regresa ahora con su legado. Gerardo Diego (Santander, 1896-Madrid, 1987) llegó ayer al Puerto de Málaga en forma de textos inéditos, los reunidos en Diario de a bordo publicado en edición facsímil por la Fundación que lleva su nombre junto al Centro Cultural Generación del 27 dependiente de la Diputación provincial. La publicación se nutre de las impresiones que el poeta fue anotando en la travesía que le llevó de Génova a Filipinas en 1935 y las cartas que le escribía en el viaje a su esposa Germaine Marin.

El encuentro con este material de lujo fue para la hija del escritor, Elena Guillén "una sucesión de sorpresas", apuntó ayer. Rastreando en su archivo documental encontró esta suerte de cuaderno de bitácora del periplo diplomático que llevó a cabo su padre "en un momento delicado para Filipinas, a las puertas de su independencia", recordó. La República española no quería perder el contacto con su colonia y entre las misiones oficiales estaba la participación de Gerardo Diego y el profesor de Física Julio Palacios en unos ciclos de trece conferencias en las dos universidades de Manila. El poeta ya consagrado, ostentaba por entonces la cátedra de Literatura Española en el Instituto Velázquez de Madrid. En su visita a la isla aprovechó también para ofrecer recitales de poesía y conciertos de piano.

De su largo y fructífero viaje (35 días a bordo del buque mercante alemán Karna), Diego sacó la inspiración para los sonetos del poemario Alondra de verdad, además de doce cartas que enviaría a su esposa, la segunda sorpresa para su hija Elena, vicepresidenta de la Fundación Gerardo Diego. "Al ordenar los papeles antes de morir mi padre encontré estas cartas que él le mandó recién casado", recordó.

El libro se completa con un estudio previo de los hispanistas franceses Jacques Issorel y Anne Lacroix "que sitúan la obra en su contexto y explican desde el punto de vista literario lo que significó", además de fotografías, un informe del cónsul y 12 artículos de prensa publicados posteriormente, en los años 40 acerca de la cultura, fiestas y costumbres filipinas.

Málaga acoge ahora la escala póstuma de uno de las máximas figuras poéticas del 27, "a orillas de este mar del sur al que él tantas veces rindió pleitesía. A él tan marinero, reviviendo mares próximos y lejanos", evocó Elena Guillén durante la presentación de Diario de a bordo, que sale a la calle con 500 ejemplares.

"Para él Málaga fue una parte muy importante de su biografía, desde que viniera por primera vez en 1925", apuntó su hija. La ciudad inspiró poemas a su catedral, La Manquita, aquí conoció a poetas de su generación y, en sus últimos años de vida, "Dámaso Alonso y Jorge Guillén le ofrecieron hospedarse en sus apartamentos, pero al final no fue posible", explicó Elena Guillén.

Tras la edición de este volumen, la Fundación Gerardo Diego prepara para finales de 2009 la publicación en la editorial Pre-textos del último tomo de la colección de prosa del escritor (ya publicada en Alfaguara) junto a temas musicales.

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