Manolo García regresa a Málaga con una 'lluvia' de canciones

Con un recinto prácticamente lleno, al igual que el día en que inauguró el Auditorio Municipal hace ya tres años, el barcelonés que fundara El Último de la Fila hizo esperar ayer en su concierto malagueño los cinco minutos de rigor mientras su público calentaba el ambiente con aplausos y llamadas a su persona. Manolo García regresó a la capital con su último disco, Saldremos a la lluvia, en el que abraza de manera más abierta las sonoridades mediterráneas, y convenció a los suyos con las armas de siempre: buenas dosis de lirismo, complicidad, melancolía y, claro, música.

Bajo una pantalla gigante desplegada al fondo y rodeado de cientos de pañuelos de colores, Manolo García salió a escena con Provincia del río negro. Ante la bienvenida masiva a pleno grito de los casi 10.000 fans incondicionales que se aferraban al sortilegio, la voz del artista quedó en segundo plano; quedaban su guitarra, sus vaqueros y su camisa negra para animar a los suyos con A la que canto he querido.

Mientras avanzaba el recital, dejaba reposar su voz unos instantes con saludos a su gente para continuar con su repertorio cargado de las consabidas letras poéticas sobre el amor, la naturaleza y las relaciones humanas. Los aires cretenses de su propuesta han conferido, también en directo, una mayor intimidad a su música, con arreglos delicados más dirigidos a ser escuchados; la veteranía, no obstante, se dejaba asomar cuando el artista daba rienda suelta a la euforia.

Con las concesiones a la galería que todo el mundo espera de un concierto de Manolo García, Saldremos a la lluvia se mantuvo como eje vertebrador del concierto. No se quedó fuera un ápice de entrega al público en una lluvia de aplausos que cerraba la noche.

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