La magia de Marc Chagall llega al Thyssen en una muestra histórica

  • La mayor retrospectiva dedicada en España al artista abre sus puertas en Madrid · Reúne 169 obras que recorren sus inicios en Rusia, su vida en París y su exilio en Estados Unidos.

La exposición que el Museo Thyssen dedica a Marc Chagall propone un viaje de casi 100 años por el mundo fabulado, colorista y único de uno de los artistas más destacados del siglo XX. 169 piezas han viajado desde los principales museos y colecciones públicas y privadas de todo el mundo para formar una de las exposiciones más completas de las que se han organizado del artista nacido en la ciudad bielorusa de Vitebsk, donde disfrutó de una infancia feliz. Entre estas obras, que se exhiben en las salas del Museo Thyssen y de la Fundación Caja Madrid, se encuentra el importante préstamo realizado por los herederos de Chagall, artista que desarrolló un estilo pictórico muy personal, expresivo y colorista, muy vinculado a sus experiencias vitales y a las tradiciones religiosas y populares de la comunidad judía rusa.

El director artístico del Thyssen, Guillermo Solana, comentó que con esta exposición se cumple un sueño que ha durado 20 años ya que, incluso antes de que el museo se inaugurara, el entonces ministro de Cultura Jorge Semprún y el anterior conservador jefe del Thyssen Tomás Llorens visitaron a la hija de Chagall y hablaron de la posibilidad de organizar una gran retrospectiva. Por diferentes causas la muestra, para la que ya entonces estaba previsto que fuera comisario Jean-Louis Prat, presidente del Comité Chagall, se fue posponiendo y finalmente "puede contemplarse esta primera gran retrospectiva que se celebra en España sobre este artista", al que la Fundación March dedicó en 1999 Chagall: Tradiciones judías.

Las experiencias que adquirió en sus viajes a lo largo de casi 100 años quedan reflejadas en la obra de uno de los artistas más destacados del siglo XX; un creador singular de estilo inconfundible que ocupa un papel clave en la historia del arte. "Pintores hay muchos, pero el mundo de Chagall es irrepetible. Difícilmente se puede encuadrar en un movimiento artístico ya que su deslumbrante personalidad brilla con luz propia", opinó Solana.

El comisario Prat recordó que Chagall admiraba a los pintores españoles, de los que "en ciertos momentos" hay resonancias en sus obras, y destacó su sentimiento de libertad. "Pocos han vivido un siglo con tanta intensidad, manteniendo siempre presentes sus raíces", como puede contemplarse en las obras, maestras que han viajado desde todo el mundo. En opinión de Prat hay que hablar más de poeta que de artista que vive en una escuela determinada. Siempre rodeado de escritores y poetas como Breton, Malraux, Cendrars o Apollinaire, sorprendió a todos ellos porque aportó algo nuevo "que era esa vida que había conocido, su felicidad y compartió con ellos el mundo de lo cotidiano que no se conocía".

La exposición introduce al visitante de manera natural y fluida a unas obras "que se presentan como si fuese una composición musical. Al pasar de una sala a otra es como si atravesásemos el contenido de una vida personal", en opinión de Meret Meyer, nieta del artista. En las salas del Thyssen, que cuenta en su colección con cuatro obras del artistas -La Virgen de la aldea, El gallo, La casa gris y Desnudo-, se han reunido piezas de sus inicios en Rusia, su estancia en París y su exilio forzoso en EEUU. La habitación amarilla, El violinista, Dedicado a mi prometida o La boda, son algunos de los ejemplos de su trabajo en París, mientras que obras como Bella sobre el puente, El tratante de ganado, La novia de las dos caras o El violinista reflejan gentes y paisajes de Vitebsk.

Las salas de Caja Madrid se centran en la evolución posterior a 1950, con grandes temas que centraron el interés del artista como la Biblia o el Circo. La danza, El circo azul, Los tejados rojos, Mundo rojo y negro o Los amantes en el poste, son algunas de las obras exhibidas.

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