Maribel Verdú y Alberto San Juan se convierten en 'Gente de mala calidad'

  • La nueva película de Juan Cavestany, que se estrenará el próximo viernes, narra la historia de "un grupo de amigos"

Los dos recientes ganadores del Goya Alberto San Juan y Maribel Verdú comparten cartel en Gente de mala calidad, una comedia amarga (presentada en la pasada edición del Festival de Málaga de Cine Español) de celos, desengaños, mentiras, pasiones y amor, con un tono de humor bastante peculiar. Juan Cavestany, quien debuta en solitario tras dirigir a dúo El asombroso mundo de Borja Mari y Pocholo firma un filme, que se estrena este viernes, en el que narra la historia de "un grupo de ex amigos" que se vuelven a encontrar después de que Manuel (Alberto San Juan) decida abandonar su vida de gigoló y volver a casa, según contó el director.

"Manuel es un tipo que siente vergüenza de sí mismo y cree que esa realidad hay que ocultarla. Está fuera del sistema, pero no por rebeldía, sino por incomprensión", explicó San Juan.

En esta "comedia coral con tramas paralelas", tal y como la describió su director, Manuel se reencuentra con su ex novia Osiris, interpretada por Maribel Verdú, "la típica mujer con la que nadie quiere cruzarse pero a la que muchos tienden a acercarse; una novia del infierno".

Osiris está liada con José Luis, un antiguo amigo de Manuel "que aunque pretenda esconderse detrás de un traje y un maletín lleno de sellos, es un completo fracasado, como todos los demás", reflexionó Francesc Garrido, el actor en el que se encarna el personaje. Y José Luis se encuentra enfrentado con Fernando, al que Javier Gutiérrez -su intérprete- describe como "un personaje extremo instalado en el más absoluto fracaso, que comparte un piso patera con unos cameruneses del top manta" porque no es capaz de volver a casa de su madre.

En medio de todos ellos conviven dos matrimonios, Lola (Pilar Castro) y David (Antonio Molero), quienes están a punto de adoptar un niño, y el que forman Mónica (Carmen Ruiz) y Andrés (Fernando Tejero), que se enfrentan a la angustia que él experimenta en el contacto con la gente.

Manuel, antiguo asalariado de Andrés, encubre en el filme las mentiras con las que David engaña a Lola y, además, oculta a todos su reciente vida de prostituto adornando su pasado con un ficticio viaje a Escocia.

La conclusión que se destila una y otra vez en esta historia la repiten varias veces sus protagonistas: "Quien engaña a los demás sólo se está engañando a sí mismo".

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