Marie-Thérèse, la amante secreta de Picasso sale a la luz

  • El artista malagueño cuando la vio en París, como no lo conocía, la llevó a una librería y le mostró un libro con su obra

Bajo el título Picasso and Marie-Thérèse: L'amour fou (el amor loco), la galería Gagosian de Nueva York comenzó ayer a mostrar una colección de más de 80 obras del artista malagueño inspiradas por una de sus más importantes musas y amantes, Marie-Thérèse. La exposición está comisionada por John Richardson, biógrafo de Picasso, y por la nieta del pintor Marie-Thérèse, la historiadora de arte Diana Widmaier Picasso. En la muestra se exhiben pinturas, esculturas, grabados y dibujos realizados por el pionero del cubismo entre 1927 y 1940 e incluye algunas piezas que se verán por primera vez en Estados Unidos.

Picasso, tal como explica la propia galería Gagosian, conoció en 1927 a Marie-Thérèse Walter en las cercanías del metro de las Galerías Lafayette. El artista le dijo: "Soy Picasso". La joven, que contaba entonces con sólo 18 años de edad, no conocía tal nombre. Entonces, el artista se llevó consigo a la joven a una librería y le enseñó un volumen sobre sus pinturas. Así empezó una historia de amor secreta convirtiendo a la joven en la musa del artista durante una década. Ese año en que conoció al pintor, hacía de monitora en deportes en un campamento de niños, y para verse con ella Picasso debía ir de noche al campamento para encontrarse furtivamente en la tienda de campaña en la que ella vivía

Marie-Thérèse era una joven suiza, rubia, hermosa, alegre, una adolescente de trato suave, casi despreocupada, afectuosa, desinteresada y nada convencional. Se convirtió en el catalizador de algunas de las obras más excepcionales del artista malagueño, desde pinturas innovadoras a un inspirado retorno a la escultura en la década de 1930. Él ya contaba 50 años y cuando sus amigos le cuestionaban sobre la diferencia de edad fue cuando se le atribuye la fras: "Uno tiene la edad de la mujer a la que ama". Sin embargo la verdadera identidad de la amante y musa del pintor se mantuvo en secreto incluso para algunos de los amigos más cercanos al pintor español. La obra más temprana que muestra la exposición donde se refleja la presencia, aunque de manera encubierta, de Marie-Thérèse es Guitare à la main blanche (1927) (Guitarra a la mano blanca). Otras de las obras son retratos donde Picasso lleva al extremo la robusta forma atlética de su amante.

Picasso y Marie-Thérèse llevaron una vida privada secreta y tuvieron una hija, Maya. La joven amante era la antítesis de Olga Koklova, cuyas relaciones con el malagueño ya se habían resentido a tal punto que aunque seguían casados y viviendo juntos, si se dirigían la palabra era para agredirse. Picasso repartía su tiempo entre su vida profesional como el artista más famoso del mundo y su familia secreta, a la que dedicaba los jueves y fines de semana.

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