Cultura

Martin Scorsese: premio a un superviviente de los 70

  • El Princesa de Asturias de las Artes reconoce al neoyorquino, un cineasta de trayectoria irregular pero con picos de brillantez y energía arrolladoras

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Un par de aproximaciones objetivas. En la lista de las 100 mejores películas de la historia del cine estadounidense elaborada por el American Film Institute Scorsese ocupa los lugares 4 (Toro salvaje), 52 (Taxi Driver) y 92 (Uno de los nuestros). En la última encuesta de las que cada diez años realiza el British Film Institute para establecer las 50 mejores películas de la historia del cine mundial, la de 2012 que recogió las votaciones de 800 críticos y directores, Scorsese aparece en el puesto 31 con Taxi Driver en la lista elaborada por los críticos mientras que según la votación de sus colegas directores Taxi Driver, Toro salvaje y Uno de los nuestros ocupan los lugares 5, 12 y 48. Parece que sus colegas lo aprecian más.

Una aproximación subjetiva. Martin Scorsese (Queens, Nueva York, 1942) es un gran director cuyo genio creativo se eclipsó hace dos décadas. Casino (1995) fue su última obra maestra y Kundun (1997) su última propuesta visual y musicalmente deslumbrante. Antes su carrera había sido irregular, alternando las obras maestras Taxi Driver (1976), Toro salvaje (1980) y la algo inferior pero muy influyente -no sé si para bien o para mal: dos años después debutó Quentin Tarantino- Uno de los nuestros (1990) con las interesantes Malas calles (1973), Alicia ya no vive aquí (1974), El cabo del miedo (1991) y La edad de la inocencia (1993); y éstas con las fallidas New York, New York (1977), El rey de la comedia (1982), Jo, qué noche (1985), El color del dinero (1986) y La última tentación de Cristo (1987).

'Taxi Driver', 'Toro salvaje' y 'Casino' se cuentan entre sus indiscutibles obras maestras

Con esta carrera irregular redimida por tres incontestables e influyentes obras maestras llegó a 1997. Y su genio pareció desaparecer y la irregularidad imponerse. En todo lo que ha rodado en los últimos 20 años, las películas por una u otra razón fallidas y la hipertrofia estilística llevada al extremo de la autoparodia (sobre todo en la representación de la violencia) superan a las interesantes. Podría recordar su caso al de Robert de Niro, que se autoparodia desde hace años como una caricatura de sus personajes scorsesianos de Uno de los nuestros, Casino o ("abooogadoooo") El cabo del miedo. Sigue siendo visualmente impactante, un formidable estilista y un gran director de actores pero ni Al límite, ni Gangs of New York, ni El aviador, ni Shutter Island, ni Infiltrados, ni La invención de Hugo, ni El lobo de Wall Street, ni Silencio aportan nada a su obra. Más bien restan en la mayoría de los casos.

Su trayectoria recuerda a la de otro gran director estadounidense perteneciente a la misma generación de los 70 y también premiado con el Príncipe de Asturias, Francis Coppola, el genio de El Padrino, El Padrino II, La conversación y Apocalypse Now, cuya creatividad se fue apagando en los años 80 hasta desaparecer tras la vergonzosa tercera parte de El Padrino que parece una parodia de Leslie Nielsen. A diferencia de Scorsese, Coppola dejó la dirección en 2011. De la brillantísima generación de los 70 que agrupaba a directores nacidos entre 1936 como Woody Allen y 1946 como Spielberg -Coppola nació en 1939, Scorsese en 1942, Lucas en 1944- que revolucionaron el arte y la industria con sus espectaculares revelaciones -Toma el dinero y corre en 1969, El Padrino y Sueños de un seductor en 1972, American Graffiti en 1973, Tiburón en 1975, Star Wars y Taxi Driver en 1976 o Annie Hall en 1977-, Scorsese, Allen y Spielberg han sido los más constantes y los dos últimos, los más regulares.

Por qué lo que esa generación prometió y estos directores representaron tan perfectamente se fue apagando es uno de los grandes temas de la historia del cine sobre los que investigar y reflexionar. Parecía que con ellos volvía el esplendor de los años 30, el clasicismo de los 40 y la modernidad de los 50 y los 60 tanto europea como americana. Parecía que con ellos, tras la gran crisis industrial y creativa de los 60, Hollywood reencontraba su rumbo: grandes películas llenas de creatividad que también triunfaban en taquilla. Pero los años 80 terminaron con este sueño. El hundimiento de los estudios Zoetrope de Coppola en 1982 sería su símbolo máximo. Les tocó vivir los peores años de Hollywood en la mayor crisis de transformación del cine.

Martin Scorsese ha sabido sobrevivir y adaptarse mejor que Coppola, pero peor de Allen. Spielberg juega en otra liga. Sin lograr mantenerse a su propia altura pero aportando en estos últimos 20 años de declive interesantísimas aportaciones en forma de iniciativas de restauración, conservación y difusión del patrimonio cinematográfico y de documentales dedicados a la historia del cine americano o italiano, a Elia Kazan, a George Harrison o a Bob Dylan. ¿Es merecedor del premio? Sí. Por sus tres obras maestras de enorme influencia en la historia del cine y que representan una importante aportación al lenguaje cinematográfico, por su trabajo como productor y por su labor divulgativa sobre el valor del cine como arte y espectáculo. Se premia a un superviviente de los 70.

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