Miguel de Molina revive con un musical en el escenario donde no pudo triunfar

  • La obra, que se estrena el viernes en el Teatro Cervantes, está escrita por el bilbaíno Borja Ortiz de Gondra y dirigida por la colombiana Rosario Ruiz Rodgers y ha sido impulsada por la Fundación Miguel de Molina, creada por el bonaerense Alejandro Salade, sobrino-nieto del artista malagueño

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Miguel de Molina revivirá en el año de su centenario con un musical que se estrena el viernes en el Teatro Cervantes de Málaga, el escenario de su ciudad natal al que acudía como espectador desde su niñez y en el que se propuso triunfar, aunque finalmente las circunstancias lo impidieron.

La obra, escrita por el bilbaíno Borja Ortiz de Gondra y dirigida por la colombiana Rosario Ruiz Rodgers, ha sido impulsada por la Fundación Miguel de Molina, creada por el bonaerense Alejandro Salade, sobrino-nieto del artista malagueño, fallecido en 1993.

Para Salade, el musical "refleja su talante y su vida, con todas las vicisitudes, experiencias, su forma de pensar y de sobreponerse, y, sin ánimo de imitar a nadie, muestra su gran brillantez y hace justicia con el personaje".

Al escribir el texto, Ortiz de Gondra quiso resaltar la faceta profesional del cantante, porque al leer sus cartas y sus memorias comprobó cuánto le había molestado "que su enorme personalidad artística hubiese quedado sepultada a veces bajo la leyenda y lo que quisieron hacer de él como símbolo".

El autor ha explicado hoy en rueda de prensa que se acercó a todo este material "sin ningún tipo de prejuicio, porque de Miguel se ha hablado mucho y había que mirarlo con unos ojos nuevos".

Al leer sus cartas y su biografía descubrió "a un enorme innovador, que inventó cosas que no se habían hecho nunca y que eran revolucionarias en su época", y también a una persona que, "a pesar de lo que sufrió en su vida, jamás perdió un sentido del humor hilarante".

La obra se remonta a 1993 en la ciudad donde vivió sus últimos años, Buenos Aires, cuando Miguel de Molina recibe a un periodista que le entrevista y con el que recreará los momentos de apogeo en los años 30.

Ruiz Rodgers ha asegurado que no ha sido fácil encontrar ese punto de "contemporaneidad" que tiene la obra, "porque Miguel tuvo una gran irreverencia y un espíritu adelantado a su época, pero hoy ya está todo hecho".

"Fue un artista sobre todas las cosas, pese a que quisieron hacer de él un símbolo de muchas cosas, político, de la homosexualidad y gitano, pero quiso ir más allá con humor y con un espíritu con el que nadie le pudo doblegar", ha subrayado la directora.

Ese Miguel de Molina maduro es encarnado por Miguel Palenzuela, quien ha calificado esta experiencia como la "gran locura" de su carrera después de 51 años sobre el escenario, aunque se trate de un "personaje maravilloso para cualquier actor al que le guste el histrionismo y su oficio".

Palenzuela ha querido mostrar un personaje "vistoso, brillante y pinturero, pero al mismo tiempo con una tragedia detrás y con un rescoldo de amargura que no le abandonó en toda su vida".

Por su parte, el artista es interpretado en su juventud por Ángel Ruiz, quien ha expresado su orgullo por estrenar la obra en este escenario, porque "Miguel de Molina venía mucho al Teatro Cervantes de pequeño a ver las 'varietés' desde el paraíso, y decía que él quería estar ahí".

"No se sabe qué tenía Miguel de Molina en el escenario, pero volvía loca a la gente, que tenía la sensación de estar viendo algo único", ha añadido el actor, que interpretará canciones como "Ojos verdes" o "La bien pagá".

Después de su estreno en Málaga, el musical viajará a otras ciudades como Valencia, Alicante, Logroño y Zamora, y se mantienen conversaciones para su estreno en Buenos Aires.

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