Moreno Peralta expone sus ideas sobre nueva ciudadanía

  • El arquitecto y urbanista pronuncia hoy una conferencia en el OMAU, dentro del ciclo 'La ciudad viva', en la que expondrá sus argumentos sobre las relaciones territoriales

Pocos expertos han contribuido a la definición de Málaga como espacio ciudadano como el arquitecto y urbanista Salvador Moreno Peralta. Hoy, quienes quieran profundizar en este empeño tienen una cita en el Observatorio de Medio Ambiente Urbano (OMAU, frente al Parque Morlaco) a las 18:30 con el susodicho, quien pronunciará la conferencia La ciudad que late en la no-ciudad dentro del ciclo La ciudad viva. En su exposición, Moreno Peralta disertará sobre los nuevos modos de la ciudadanía y los conceptos más recientes vinculados a la relación con el territorio.

Para el arquitecto, el mismo significado de la ciudad queda hoy en entredicho "dada la ruptura con la línea secuencial de la evolución urbana, según la interpretación lineal de la Historia basada en el racionalismo enciclópedico". A la ciudad ya no se la llama por su nombre sino por su negación, "la no-ciudad, la anti-ciudad o la post-ciudad", por lo que, ya rebasados los límites, cabe preguntarse cómo se articula el concepto de ciudadanía "si la ciudad se nos ha desvanecido en un espacio indefinido".

Según el arquitecto, un desarrollo de esta teoría precisa "un análisis de las consecuencias que han tenido para el modelo de sociedad la revolución de las Tecnologías de la Información y Comunicación y, muy especialmente, el fin de una manera dual de entender las cosas que está en la médula del pensamiento occidental, basado en las certidumbres que se desmoronaron tras la caída del muro de Berlín". En lugar de este maniqueísmo cultural, hoy es necesario comprender la realidad "en términos de yuxtaposición, simultaneidad y coexistencia, a pesar del lastre del pensamiento dual y excluyente que promulgó durante tres décadas el Estado del Bienestar".

La eclosión de las nuevas tecnologías (episodio que debe incluirse en el origen de las nuevas relaciones territoriales) "ha dado lugar a dos espacios, uno real y otro virtual, que deben ser entendidos como dos elementos complementarios en la conformación de nuestra naturaleza ciudadana". Estas tecnologías confieren a sus usuarios una capacidad de elección traducida en una emancipación de la libertad individual, pero sobre ella planea "la sombra de las nuevas formas de productividad en la sociedad de consumo, que precisamente exigen, para su máximo beneficio, esa multiplicidad de posibilidades electivas". En este sentido, resulta inevitable cuestionarse "hasta qué punto esa máxima expresión de lo individual debilita los lazos que deben estrechar las relaciones sociales".

No obstante, y tras considerar los efectos en el territorio urbano de la globalización y la nueva economía, "se puede llegar a una conclusión optimista basada en una actitud humilde y escrutadora de la realidad, desprejuiciada e inocente, como única condición para seguir viendo la ciudad de siempre allí donde habíamos decidido negarla". Que la urbe, como el hombre, es uno y su contrario.

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