El Museo Carmen Thyssen saca punta al costumbrismo con 'Voces de la memoria'

  • A través de dos nuevas instalaciones audiovisuales la pinacoteca del Palacio de Villalón revisa desde mañana la historia de su edificio y los relatos tópicos y románticos que alimentan su colección permanente

En el costumbrismo floreciente y decimonónico, tan repleto de tópicos como de romanticismo, que alimenta la mayor parte la colección permanente del Museo Carmen Thyssen, se dan cita la leyenda y el arrebato pero también la historia, tal vez en su acepción más folklórica pero historia al fin y al cabo. Si ésta viene a ser una cuestión de memoria, y el recuerdo tiende a echar mano de la imaginación cuando se queda corto, la consecuencia lógica es que en la representación del pasado queden fundidas realidad y mito. Mañana, la pinacoteca del Palacio de Villalón inaugura en el marco de su primer aniversario (que se celebrará el domingo con una jornada de puertas abiertas) una nueva propuesta, distribuida en dos instalaciones audiovisuales en otros tantos rincones del museo (el Espacio ArteSonado, antigua capilla del palacio, y la Sala Noble), que podrá verse hasta el 15 de abril y que ahonda en la relación entre el costumbrismo de su colección permanente y el de la realidad social de aquellos paisajes y tópicos representados en la misma. Un tan ambicioso como acertado ejercicio de contextualización que, bajo el título Voces de la memoria, pretende "ampliar el significado de la colección indagando en la raíz propia de sus obras", tal y como explicó ayer la directora del Museo Thyssen, Lourdes Moreno.

Así, la primera sección de Voces de la memoria recorre la arquitectura y la historia del Palacio de Villalón desde su fundación como tal y el repartimiento de la urbe que dictaron los Reyes Católicos tras la Reconquista hasta la rehabilitación acometida para la institución del museo a cargo de los arquitectos Rafael Roldán y Javier González. Una maqueta que reproduce la evolución fisonómica del edificio preside el espacio, en el que a través de un documental los mismos arquitectos revelan el reto que supuso ir descubriendo las trazas originales del palacio del siglo XVI, con un patio rodeado de columnas ocultas por el hormigón y unos arcos cegados según el gusto del momento, en un inmueble que albergó un comercio de lámparas, loza y cristal en su última etapa.

Por su parte, la Sala Noble indaga en el costumbrismo humano, con nombres y apellidos, a través de otros documentales y piezas interactivas. Paquita es un montaje audiovisual que tiene su origen en otro documental, Spanish Children, producido por British Enciclopedy Films y que se rodó en 1964 en Álora. El filme subraya los tópicos más abundantes que entonces plagaban la visión británica de Andalucía, con niños que iban a todas partes en burro, amables ancianos demasiado amigos del mollate y romerías a la primera de cambio. El equipo pedagógico del Museo Thyssen localizó a una de las niñas que participó en aquella grabación, hoy una señora llamada Paquita, que desmonta el mito sin contemplaciones a través de una jugosa entrevista. En otro documental, Quiero recordar, son las participantes más veteranas del programa de visitas al museo Typical Spanish las que tiran de recuerdo. Voces de la memoria se completa con otras dos instalaciones: Tópicos encontrados, que combina imágenes de los años 60 y 70 extraídas de guías turísticas institucionales y de películas caseras y familiares en Super 8 y la interactiva Correspondencias visuales, que indaga en las representaciones pasadas y presentes de Málaga en internet. Todo coronado por una selección de trece cuadros de la colección permanente del Museo Thyssen con localización malagueña que dan sentido y oportunidad a esta mirada pretérita desde la actualidad.

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