El Museo del Patrimonio reunirá en enero la obra reciente de Ruano

  • Desde el 25 del próximo mes se exhibirán unas 130 obras que recorren los últimos siete años de la trayectoria del artista, los mismos que lleva sin realizar una gran exposición en Málaga

Las puertas de Dámaso Ruano siempre han estado abiertas para permitir que la inspiración invada su estudio y se quede a su lado, susurrándole al oído, una sinfonía de colores y formas con las que construir belleza. Cosa distinta es poder mostrar esas creaciones en su ciudad. Desde hace siete años -a excepción de la muestra en la que colgó serigrafías y collage de pequeño formato en Gravura- no se ha organizado ninguna exposición individual de su trabajo. El próximo 25 de enero las salas temporales del Museo del Patrimonio se abren al delicado y sutil pincel de Ruano. Unas 130 obras de producción reciente se podrán ver hasta marzo, dentro del programa dedicado a los pintores malagueños que promueve desde hace algunos años el Ayuntamiento.

En unas maquetas realizadas con esmero, el propio Dámaso Ruano ya ha hecho una recreación ideal del montaje de la exposición, comisariada por Enrique Castaños Alés. "He calculado que pueden caber unas 130 obras pero ya en el lugar sabremos si faltan o sobran piezas", comenta el pintor. Ruano ha elegido 24 cuadros de gran formato y una treintena de lienzos de un metro por un metro. En un montaje que no entenderá de cronologías, sino de composiciones "que funcionan", a los acrílicos sobre lienzo añadirá la obra sobre papel, coquetas y seductoras ventanas a paisajes mágicos.

"Yo pinto con el alma", asegura el artista nacido en Tetuán en 1938 aunque residente en Málaga desde hace décadas. "Me gusta mezclar la geometría, que es un elemento ordenado y pulcro, con una macha que dentro del cuadro suponga una ruptura", añade. "Entre estos dos elementos existe una vibración que es el tema del cuadro". Desde este punto parte su imaginario para crear un mundo propio en el que apela, sobre todo, a la sensibilidad del espectador. "El arte para mí es poesía y la abstracción como el poema, te encuentras en un mundo que no es real, esa es la belleza", asegura el pintor.

Dámaso Ruano lleva toda una vida inventando escenarios imposibles, muchos llenos de una calma infinita, para que sea el propio espectador el que los descifre. "Yo insinúo, creo unas formas que ya existían y alguien tenía que sacar de su letargo", afirma un autor que considera que es el propio cuadro el que "me va pidiendo cosas". Le gusta combinar la rigidez con elementos curvos y también la ruptura que proporciona el papel en sus collages. También le apasiona utilizar en sus composiciones "elementos vivos" como la madera y otros materiales que se encuentra como el cartón y la tela.

La Arquitectura es otra de sus pasiones y, como creador renacentista, ha prestado su arte a diversas infraestructuras tanto en la ciudad como en distintos puntos de España. Se adentra cada día más en la escultura y en su currículo también abundan las composiciones más efímeras, como las escenografías y decorados para distintas compañías teatrales. Disfrutar de su generosidad es un lujo que un hombre como él pone al alcance del que lo solicita.

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