El Museo Picasso analiza la evolución de la fotografía entre 1900 y 1950

  • El Palacio de Buenavista expone desde hoy una selección de 111 imágenes de 68 autores como Cecil Beaton, Brassai, Claude Cahun, Cartier-Bresson, Langdon Coburn, Kertesz, Moholy-Nagy, Man Ray, Rodtchenko, August Sander o Edward Steichen

El Museo Picasso de Málaga analiza en su nueva exposición temporal la evolución de la fotografía durante la primera mitad del siglo XX, el periodo en el que pasó de reproducir los patrones artísticos de la pintura a convertirse en una expresión con identidad propia.

Para ello, se vale de una selección de 111 imágenes de 68 autores como Cecil Beaton, Brassai, Claude Cahun, Cartier-Bresson, Langdon Coburn, Kertesz, Moholy-Nagy, Man Ray, Rodtchenko, August Sander o Edward Steichen en las que el ser humano es protagonista.

El grueso de las fotografías procede de la colección del Museo Folkwang de Essen (Alemania), aunque se ha completado con obras de otros quince museos y fundaciones, como la Fundación Cartier-Bresson de París, el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York o el Victoria and Albert Museum de Londres.

Ute Eskildsen, directora del Departamento de Fotografía del Museo de Essen y comisaria de la exposición, ha señalado hoy en la presentación que ésta "se centra en el momento en el que la idea de retrato se ensanchó y quiso capturar al ser humano de múltiples maneras, del documental al fotomontaje".

Por ello, arranca con algunos ejemplos de la primera década del siglo XX relacionados con el pictorialismo, de autores como Hugo Erfurth, todavía ligados al concepto de retrato en estudio del XIX, pero pronto se comenzará a experimentar con la fragmentación de la imagen.

Ya en 1912, se puede contemplar un retrato obra de Witkiewicz con un primerísimo plano en el que sólo se ven los ojos de la modelo, por lo que a partir de ese momento "la importancia de un ser humano podía revelarse sólo a través de sus ojos o de su boca".

Los fotógrafos también empiezan a salir de su estudio con la intención de captar momentos concretos de las vivencias diarias, "en un ejercicio de cierto voyeurismo", las clases sociales o las profesiones, y se aprecia asimismo un deseo de compromiso al plasmar por ejemplo la llegada de inmigrantes a América.

Según Eskildsen, la fotografía moderna "se definió en el periodo de Entreguerras", mientras que la década de los 50 fue "el momento culminante del fotoperiodismo" en países como España y Alemania, "donde, por los movimientos fascistas, ya no se creía en el documental fotográfico porque había sido utilizado".

A partir de los años 20 y 30 los fotógrafos utilizan las revistas ilustradas de la época como un medio para llegar a un público más numeroso, según la comisaria, que ha reunido en la última sala los fotomontajes, en los que se mezcla la abstracción con la finalidad propagandística o publicitaria.

Por su parte, Christine Ruiz-Picasso, nuera del artista malagueño, ha recordado hoy cómo éste acogió a principios del siglo XX con "inquietud" la irrupción de la fotografía, e incluso llegó a plantearse si tendría "que tirar sus pinceles", porque estaba convencido que esta nueva forma de expresión "sería importante en la forma de ver al ser humano".

Sin embargo, Picasso quiso ser partícipe de este avance y para ello se compró una cámara de fotos con la que a partir de 1907 comenzó a plasmar el proceso de creación de una de sus obras fundamentales, "Las señoritas de Aviñón", según Christine.

La exposición, presentada por la consejera andaluza de Cultura, Rosa Torres, permanecerá instalada en el Museo Picasso de Málaga hasta el próximo 25 de mayo y se complementará con otra sobre la fotografía en la segunda mitad del siglo XX que se abrirá a partir de junio en la sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) en Sevilla.

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